/ miércoles 24 de agosto de 2022

Retorno presencial a escuelas, recuperar tiempo

El pasado 22 de agosto las autoridades de salud y de educación pública del estado, emitieron un comunicado sobre el inicio de clases para este ciclo escolar 2022-2023. El comunicado se da aun con la presencia disminuida de la pandemia de COVID-19. En el comunicado se informa de varios acuerdos entre los que destacan la asistencia de manera presencial a las instalaciones escolares y el fortalecimiento de las medidas de bioseguridad en las escuelas.

La medida es muy importante, no puede seguir descodándose la educación de los niños y jóvenes en nuestro estado y en el país. La medida es natural y lógica, actualmente casi todas las actividades son de forma presencial, incluyendo las recreativas como ferias, conciertos, juegos deportivos, cines y una serie de actividades que no tienen la relevancia de la educación.

Son casi dos años en los que los alumnos tuvieron clases de manera remota, en línea o por medios televisivos. Esta situación agudizó la situación del aprendizaje, ya que, al no asistir de manera presencial, se tiene una gran pérdida de conocimientos, en cantidad y en calidad.

De acuerdo con estimados del Banco Mundial, la pandemia causó en México un rezago equivalente a dos años de escolaridad. Antes de la pandemia teníamos un promedio de aprendizajes equivalente a 3° de secundaria (8.8 años). Después de la pandemia bajamos a un nivel de 1° de secundaria (7 años), por debajo de países como Chile, Trinidad y Tobago o Costa Rica, aunque la situación en Latinoamérica es muy similar, casi todos los países perdieron esos dos años de rezago educativo.

Además del rezago, debemos considerar la deserción escolar que ronda los cerca de 630 mil alumnos menores a 18 años, lo que representa un grave retroceso en los niveles de asistencia escolar.

Esta situación educativa tiene una tremenda implicación social, pero también tiene repercusiones económicas que van más allá del flujo económico que genera la apertura de escuelas en los negocios.

Estamos hablando del impacto que tienen los alumnos al tener una educación rezagada, lo que generará en el futuro ciudadanos que se incorporarán al mercado laboral con un retraso que impactará en su desempeño y en la misma competitividad del país. Si una persona tiene menos habilidades enfrentará mayor dificultad para encontrar empleo bien remunerado, la competencia se intensificará, y probablemente el empleo sea de baja calidad.

De ahí la importancia del regreso presencial y seguro a clases, recuperar los aprendizajes y habilidades de los jóvenes, debe ser nuestro gran objetivo, de todos los involucrados: gobierno, padres de familia, maestros, sociedad civil y expertos, el futuro de una generación completa de estudiantes y del país dependerá en gran parte de ello.


El pasado 22 de agosto las autoridades de salud y de educación pública del estado, emitieron un comunicado sobre el inicio de clases para este ciclo escolar 2022-2023. El comunicado se da aun con la presencia disminuida de la pandemia de COVID-19. En el comunicado se informa de varios acuerdos entre los que destacan la asistencia de manera presencial a las instalaciones escolares y el fortalecimiento de las medidas de bioseguridad en las escuelas.

La medida es muy importante, no puede seguir descodándose la educación de los niños y jóvenes en nuestro estado y en el país. La medida es natural y lógica, actualmente casi todas las actividades son de forma presencial, incluyendo las recreativas como ferias, conciertos, juegos deportivos, cines y una serie de actividades que no tienen la relevancia de la educación.

Son casi dos años en los que los alumnos tuvieron clases de manera remota, en línea o por medios televisivos. Esta situación agudizó la situación del aprendizaje, ya que, al no asistir de manera presencial, se tiene una gran pérdida de conocimientos, en cantidad y en calidad.

De acuerdo con estimados del Banco Mundial, la pandemia causó en México un rezago equivalente a dos años de escolaridad. Antes de la pandemia teníamos un promedio de aprendizajes equivalente a 3° de secundaria (8.8 años). Después de la pandemia bajamos a un nivel de 1° de secundaria (7 años), por debajo de países como Chile, Trinidad y Tobago o Costa Rica, aunque la situación en Latinoamérica es muy similar, casi todos los países perdieron esos dos años de rezago educativo.

Además del rezago, debemos considerar la deserción escolar que ronda los cerca de 630 mil alumnos menores a 18 años, lo que representa un grave retroceso en los niveles de asistencia escolar.

Esta situación educativa tiene una tremenda implicación social, pero también tiene repercusiones económicas que van más allá del flujo económico que genera la apertura de escuelas en los negocios.

Estamos hablando del impacto que tienen los alumnos al tener una educación rezagada, lo que generará en el futuro ciudadanos que se incorporarán al mercado laboral con un retraso que impactará en su desempeño y en la misma competitividad del país. Si una persona tiene menos habilidades enfrentará mayor dificultad para encontrar empleo bien remunerado, la competencia se intensificará, y probablemente el empleo sea de baja calidad.

De ahí la importancia del regreso presencial y seguro a clases, recuperar los aprendizajes y habilidades de los jóvenes, debe ser nuestro gran objetivo, de todos los involucrados: gobierno, padres de familia, maestros, sociedad civil y expertos, el futuro de una generación completa de estudiantes y del país dependerá en gran parte de ello.