/ martes 19 de marzo de 2024

Madres Carmelitas, difusoras de paz en Tulancingo

Son mujeres dedicadas a compartir un mensaje de unión, y se sostienen vendiendo rompope y galletas

En Tulancingo , justo en medio de la mancha urbana, existe un lugar muy especial que una simple vista puede pasar desapercibido, sin embargo, tras sus paredes albergan bondad, fe y deliciosos alimentos.

Se trata del Convento de Madres Carmelitas Descalzas , un grupo de mujeres dedicadas a compartir el mensaje de paz propio de la iglesia católica, a la par que sustentan su vida en el convento vendiendo rompope, galletas, salsas, chiles en vinagre y otros alimentos, todos hechos de manera artesanal y con materia prima de la región.

Están ubicados en la calle 5 de febrero número 408, en la colonia Rincón Colonial , a tan solo unos metros del Seminario de Tulancingo. Junto al zaguán del convento solo hay una pequeña placa de piedra con un escudo religioso y el nombre de las carmelitas; basta con tocar el timbre para que la puerta se abra mecánicamente pues viven en claustro, y así ingresar para disfrutar de sus delicias culinarias.

Llegaron a Tulancingo en 1951 por petición del entonces arzobispo de la ciudad, Miguel Darío Miranda Gómez, pues quería una comunidad de Carmelitas Descalzas en la diócesis.

Para ello, se dirigió a la Madre Margarita María del Corazón Eucarístico quien fue Priora del Monasterio del Corazón Eucarístico, ubicado en el Tulyehualco, Xochimilco, para solicitar un nuevo Monasterio dedicado al Patriarca San José y Santa Teresa, quienes son los padres titulares del convento tulancinguense.

Fue así como el 25 de diciembre de ese mismo año quedó establecido el Convento de Madres Carmelitas Descalzas de Tulancingo que actualmente alberga a 13 hermanas, todas ellas originarias de distintas partes del país como Querétaro, Guadalajara, Oaxaca y otras regiones de Hidalgo.

Cabe mencionar que en México hay 38 monasterios de este tipo, pero en Hidalgo, es el único. En las otras regiones hidalguenses donde hay Diócesis, que son Tula de Allende y Huejutla de Reyes, existen Conventos pero hijo de Madres Agustinas.

Corazón del Carmen, una madre carmelita con 39 años de trayectoria en Tulancingo, señaló que las principales fuentes de ingresos del convento son la costura y la repostería.

En cuanto a la costura, lo que representa un ingreso no tan fuerte según lo dicho por Corazón, hacen ornamentas para los padres, manteles, entre otros trabajos de aguja e hilo.

La religiosa señaló que lo que sí es su fuerte es la repostería, que consta de una gran variedad de galletas con almendras, de nata, espolvoreadas con azúcar, además de garapiñados, trufas y rompope de sabor tradicional, de café y piñón, entre otros.

Además, para los paladares que buscan algo salado, las Madres Carmelitas también venden chiles en vinagre, cacahuates salados con chile y una especie de salsa macha muy “carmelitana”.

Todo aquel que tiene la fortuna de probar lo que las carmelitas preparan vuelve por más, y es que por ser hecho con ingredientes de la región y sin conservadores, todo tiene un sabor especial.

Para Corazón del Carmen, la salsa que preparan es la más especial junto con las galletas. A diferencia del rompope, el cual preparan especialmente en vísperas navideñas y para el que siguen la receta tradicional, ambas preparaciones toman su tiempo y toque especial.

“Lleva chiltepín, poquito de árbol y un morita, un poquito también porque ese nomás le da el toquecito, y luego lleva cacahuate, pepita de calabaza, ajonjolí y todo eso se tuesta en leña, luego se muele en el metate y se sazona con ajo y aceite de oliva (...) Esta es más carmelitana”, explicó la religiosa.

Sin embargo, el alimento que se lleva el protagonismo son las galletas que se preparan en el convento y es que, además de la variedad que hacen las madres carmelitas, se venden sumamente bien pero además se cocinan en grandes cantidades, a veces, porque ellas las regalan en ciertas ocasiones.

En algunos casos como cuando tienen que ir al médico y éstos no les cobran la consulta, las religiosas como detalle y agradecimiento regalan a cambio una bolsa o paquete de galletas.

Este es el sustento de las Carmelitas, pues la Arquidiócesis no financia al convento, además recibe donaciones de feligreses que les llevan algunos alimentos para las propias religiosas y otros tantos como ofrendas.

“Si hiciéramos un cálculo, yo creo que vivimos más de la providencia de Dios porque el mantenimiento de un convento es costoso”, aseveró.

Para el Convento de Madres Carmelitas Descalzas el día más importante es el 16 de julio, cuando se celebra a la Madre Santísima del Carmen.

“Ese día sentimos mucha alegría de que venga mucha gente a comulgar, que se acerquen realmente a nuestro Señor, esa es nuestra alegría (...) Ponemos una pequeña tómbola, muchos tamales ese día, atole de limón que es muy tradicional, el mole que no puede faltar, ese día es muy bonito”, explicó la madre.

El programa de actividades de dicha fecha, contempla tres eucaristías: la de la mañana que es oficializada por el arzobispo, la del mediodía por un padre convocado por las madres y la de la noche, por capellanes. Esto sumado a pláticas del escapulario, una hora santa y una coronación a la Virgen del Carmen, entre otras.

En ese sentido, agregó que la respuesta de los tulancinguenses al convento resulta muy gratificante para ellas con el fin de seguir difundiendo el mensaje de las Madres Carmelitas que se sustenta en ser madres de la humanidad.

“Acoger con nuestra oración a toda la humanidad, y en este lugar específico donde nos sentimos responsables (...) El día 2 que es el día de nuestra Madre Santísima de los Ángeles le pedimos mucho a ella que congregue a todas las familias , que se unan porque de eso depende mucho que los niños y jóvenes lleven una mejor vida personal y eso redunda en bien de una sociedad. Los amamos inmensamente aunque ellos no sepan que existimos, pero aquí estamos”, concluyó Corazón del Carmen.

En ese sentido, el diario vivir de las carmelitas de Tulancingo se centra en un clima de soledad, silencio, alegría y comunión fraterna. Y aunque viven en claustro, algunas llegan a salir cuando necesitan comprar materiales para sus costuras y repostería.


En Tulancingo , justo en medio de la mancha urbana, existe un lugar muy especial que una simple vista puede pasar desapercibido, sin embargo, tras sus paredes albergan bondad, fe y deliciosos alimentos.

Se trata del Convento de Madres Carmelitas Descalzas , un grupo de mujeres dedicadas a compartir el mensaje de paz propio de la iglesia católica, a la par que sustentan su vida en el convento vendiendo rompope, galletas, salsas, chiles en vinagre y otros alimentos, todos hechos de manera artesanal y con materia prima de la región.

Están ubicados en la calle 5 de febrero número 408, en la colonia Rincón Colonial , a tan solo unos metros del Seminario de Tulancingo. Junto al zaguán del convento solo hay una pequeña placa de piedra con un escudo religioso y el nombre de las carmelitas; basta con tocar el timbre para que la puerta se abra mecánicamente pues viven en claustro, y así ingresar para disfrutar de sus delicias culinarias.

Llegaron a Tulancingo en 1951 por petición del entonces arzobispo de la ciudad, Miguel Darío Miranda Gómez, pues quería una comunidad de Carmelitas Descalzas en la diócesis.

Para ello, se dirigió a la Madre Margarita María del Corazón Eucarístico quien fue Priora del Monasterio del Corazón Eucarístico, ubicado en el Tulyehualco, Xochimilco, para solicitar un nuevo Monasterio dedicado al Patriarca San José y Santa Teresa, quienes son los padres titulares del convento tulancinguense.

Fue así como el 25 de diciembre de ese mismo año quedó establecido el Convento de Madres Carmelitas Descalzas de Tulancingo que actualmente alberga a 13 hermanas, todas ellas originarias de distintas partes del país como Querétaro, Guadalajara, Oaxaca y otras regiones de Hidalgo.

Cabe mencionar que en México hay 38 monasterios de este tipo, pero en Hidalgo, es el único. En las otras regiones hidalguenses donde hay Diócesis, que son Tula de Allende y Huejutla de Reyes, existen Conventos pero hijo de Madres Agustinas.

Corazón del Carmen, una madre carmelita con 39 años de trayectoria en Tulancingo, señaló que las principales fuentes de ingresos del convento son la costura y la repostería.

En cuanto a la costura, lo que representa un ingreso no tan fuerte según lo dicho por Corazón, hacen ornamentas para los padres, manteles, entre otros trabajos de aguja e hilo.

La religiosa señaló que lo que sí es su fuerte es la repostería, que consta de una gran variedad de galletas con almendras, de nata, espolvoreadas con azúcar, además de garapiñados, trufas y rompope de sabor tradicional, de café y piñón, entre otros.

Además, para los paladares que buscan algo salado, las Madres Carmelitas también venden chiles en vinagre, cacahuates salados con chile y una especie de salsa macha muy “carmelitana”.

Todo aquel que tiene la fortuna de probar lo que las carmelitas preparan vuelve por más, y es que por ser hecho con ingredientes de la región y sin conservadores, todo tiene un sabor especial.

Para Corazón del Carmen, la salsa que preparan es la más especial junto con las galletas. A diferencia del rompope, el cual preparan especialmente en vísperas navideñas y para el que siguen la receta tradicional, ambas preparaciones toman su tiempo y toque especial.

“Lleva chiltepín, poquito de árbol y un morita, un poquito también porque ese nomás le da el toquecito, y luego lleva cacahuate, pepita de calabaza, ajonjolí y todo eso se tuesta en leña, luego se muele en el metate y se sazona con ajo y aceite de oliva (...) Esta es más carmelitana”, explicó la religiosa.

Sin embargo, el alimento que se lleva el protagonismo son las galletas que se preparan en el convento y es que, además de la variedad que hacen las madres carmelitas, se venden sumamente bien pero además se cocinan en grandes cantidades, a veces, porque ellas las regalan en ciertas ocasiones.

En algunos casos como cuando tienen que ir al médico y éstos no les cobran la consulta, las religiosas como detalle y agradecimiento regalan a cambio una bolsa o paquete de galletas.

Este es el sustento de las Carmelitas, pues la Arquidiócesis no financia al convento, además recibe donaciones de feligreses que les llevan algunos alimentos para las propias religiosas y otros tantos como ofrendas.

“Si hiciéramos un cálculo, yo creo que vivimos más de la providencia de Dios porque el mantenimiento de un convento es costoso”, aseveró.

Para el Convento de Madres Carmelitas Descalzas el día más importante es el 16 de julio, cuando se celebra a la Madre Santísima del Carmen.

“Ese día sentimos mucha alegría de que venga mucha gente a comulgar, que se acerquen realmente a nuestro Señor, esa es nuestra alegría (...) Ponemos una pequeña tómbola, muchos tamales ese día, atole de limón que es muy tradicional, el mole que no puede faltar, ese día es muy bonito”, explicó la madre.

El programa de actividades de dicha fecha, contempla tres eucaristías: la de la mañana que es oficializada por el arzobispo, la del mediodía por un padre convocado por las madres y la de la noche, por capellanes. Esto sumado a pláticas del escapulario, una hora santa y una coronación a la Virgen del Carmen, entre otras.

En ese sentido, agregó que la respuesta de los tulancinguenses al convento resulta muy gratificante para ellas con el fin de seguir difundiendo el mensaje de las Madres Carmelitas que se sustenta en ser madres de la humanidad.

“Acoger con nuestra oración a toda la humanidad, y en este lugar específico donde nos sentimos responsables (...) El día 2 que es el día de nuestra Madre Santísima de los Ángeles le pedimos mucho a ella que congregue a todas las familias , que se unan porque de eso depende mucho que los niños y jóvenes lleven una mejor vida personal y eso redunda en bien de una sociedad. Los amamos inmensamente aunque ellos no sepan que existimos, pero aquí estamos”, concluyó Corazón del Carmen.

En ese sentido, el diario vivir de las carmelitas de Tulancingo se centra en un clima de soledad, silencio, alegría y comunión fraterna. Y aunque viven en claustro, algunas llegan a salir cuando necesitan comprar materiales para sus costuras y repostería.


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