/ martes 19 de septiembre de 2023

En los campos del Valle del Mezquital los caracoles se cocinan

Se preparan en adobo, en tinga, en ceviche y al mojo de ajo, son fuente de proteína

Campesinos del Valle del Mezquital, recolectan los caracoles que viven en los árboles, frutales, cosechas de maíz, así como en los magueyes, con fines gastronómicos y cosméticos.

Según El Señor Caracol, o el Señor Marcelo, habitante del municipio de Chilcuautla, los caracoles tienen más proteínas que la carne de res o cerdo, además de que la baba del caracol tienen efectos cosméticos y sus conchas se pueden utilizar como artesanías como aretes, llaveros o pulseras.

Estos insectos se desplazan por las plantas y el suelo de manera cautelosa y despacio, a su paso dejan una estela de o camino color blanco, su movimiento se debe a que buscan ramas de plantas frescas para comer.

Estos insectos se recolectan en envases o arpilla, se lavan, después se hierven en agua, se sacan de sus conchas, y están listos para guisarse en diferentes platillos para su consumo.

En un tiempo, hubo abundancia de caracoles en el Valle del Mezquital, por lo que los pobladores los recolectaban para después llevarlos a los restaurantes de la Ciudad de México, donde se vendían por kilos, relató Don Marcelo.

Sin embargo, derivado de la utilización de plaguicidas en los campos de cultivo, la población fue reducida, ahora hay que recorrer grandes distancias para poder juntar una decena de estos insectos.

Los caracoles, en el reino animal, estas criaturas pertenecen a una categoría llamada moluscos, que es el mismo grupo al que pertenecen los pulpos y las ostras.


Campesinos del Valle del Mezquital, recolectan los caracoles que viven en los árboles, frutales, cosechas de maíz, así como en los magueyes, con fines gastronómicos y cosméticos.

Según El Señor Caracol, o el Señor Marcelo, habitante del municipio de Chilcuautla, los caracoles tienen más proteínas que la carne de res o cerdo, además de que la baba del caracol tienen efectos cosméticos y sus conchas se pueden utilizar como artesanías como aretes, llaveros o pulseras.

Estos insectos se desplazan por las plantas y el suelo de manera cautelosa y despacio, a su paso dejan una estela de o camino color blanco, su movimiento se debe a que buscan ramas de plantas frescas para comer.

Estos insectos se recolectan en envases o arpilla, se lavan, después se hierven en agua, se sacan de sus conchas, y están listos para guisarse en diferentes platillos para su consumo.

En un tiempo, hubo abundancia de caracoles en el Valle del Mezquital, por lo que los pobladores los recolectaban para después llevarlos a los restaurantes de la Ciudad de México, donde se vendían por kilos, relató Don Marcelo.

Sin embargo, derivado de la utilización de plaguicidas en los campos de cultivo, la población fue reducida, ahora hay que recorrer grandes distancias para poder juntar una decena de estos insectos.

Los caracoles, en el reino animal, estas criaturas pertenecen a una categoría llamada moluscos, que es el mismo grupo al que pertenecen los pulpos y las ostras.


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