/ miércoles 15 de enero de 2020

Menos robo de hidrocarburo en la región de Tlahuelilpan

Tras explosión en San Primitivo, también cayeron varios líderes dedicados a este delito

TLAHUELILPAN.- “Comparado con lo que sucedía a finales de 2018 y principios del 2019, cuando la economía de la región giraba en torno al huachicol, a un año de distancia disminuyó este delito. Aunque desde hace dos meses hemos notado otra vez actividad de las bandas dedicadas al robo de combustible”, coinciden los jefes policíacos y funcionaros a cargo de las tareas de seguridad de la región Tula-Tepeji.

Entrevistados por separado, autoridades de seguridad refirieron que la estrategia de seguridad implementada por el gobierno federal en diciembre de 2018 que implicó el cierre de ductos, y luego la explosión ocurrida el 18 de enero de 2019 en el ducto Tuxpan-Tula kilómetro 226, de Petróleos Mexicanos, a la altura del ejido de San Primitivo, influyó para que disminuyera la actividad huachicolera o al menos la venta indiscriminada de combustible.

Y es que el 20 de enero de 2019, un día después del incendio de un ducto que dejó un saldo de 137 personas fallecidas, fue asesinado tras una balacera y persecución por calles de Mixquiahuala J. N. N., apodado “La Parka”, junto con un acompañante. El secretario de Seguridad Pública de Hidalgo, Mauricio Delmar, confirmó que se trató de una agresión directa, “un ajuste de cuentas”.

Las agencias de seguridad del gobierno federal le atribuyen a “La Parka”, quien estaba asentado en Tezontepec de Aldama, haber sido el máximo líder huachicolero en Hidalgo; era también, según algunas fuentes policiacas locales, quien ordeñaba el ducto siniestrado en Tlahuelilpan.

A partir de ahí, derivado de la lucha por el control de las tomas, coinciden los jefes policiacos, han asesinado a una veintena de personajes de peso de estas bandas dedicadas a la extracción ilegal, trasiego, almacenamiento y venta de combustible.

“Entre ellos, de los más importantes están ‘El Peluso’, ‘El Chorris’ que fue asesinado en el centro de Tula, ‘El Talachas’, otros tres que mataron en San Francisco Bojay, y uno más que fue asesinado a la salida de Tlahuelilpan”, refirió uno de los entrevistados. “Los únicos que ya no tienen actividad son los de Zaragoza y La Amistad, en Tula, que controlaban tomas en Santa María, porque han matado a algunos, pero principalmente porque ese ducto ya no opera”, enlistaron

Pero a decir de los policías, aunque han sido asesinados algunos de los principales líderes de las ocho bandas que operaban hace un año en la zona, sus agrupaciones no se disolvieron y siguieron trabajando con bajo perfil, cambiaron su forma de comercialización y combinaron su actividad con la venta de drogas y el robo a casa habitación.

“Pero ya están de vuelta picando ductos con más frecuencia y de manera más visible” advirtieron.

Refieren que tras el accidente en Tlahuelilpan, en la región sí hubo un marcado descenso en la ordeña, aunque no cesó, pues días después se registró una fuga en la colonia La Vega de Tlaxcoapan y fue evidente el regreso de la actividad delincuencial, que se intensificó a partir de noviembre de 2019. Uno de los indicios que tuvieron para determinar esto, es que comenzó a registrarse de nueva cuenta el robo de camionetas.

Asimismo, refieren que al parecer son las mismas organizaciones que han logrado penetrar los grupos de seguridad encargados de vigilar los ductos, en este caso federales y militares, y por supuesto funcionarios de Pemex.

Los jefes policiacos, por otra parte, señalan que la Guardia Nacional tiene ya identificados a quienes siguen operando las ocho bandas más fuertes, las que enfrentan una lucha intestinal que va dejando cadáveres.

TLAHUELILPAN.- “Comparado con lo que sucedía a finales de 2018 y principios del 2019, cuando la economía de la región giraba en torno al huachicol, a un año de distancia disminuyó este delito. Aunque desde hace dos meses hemos notado otra vez actividad de las bandas dedicadas al robo de combustible”, coinciden los jefes policíacos y funcionaros a cargo de las tareas de seguridad de la región Tula-Tepeji.

Entrevistados por separado, autoridades de seguridad refirieron que la estrategia de seguridad implementada por el gobierno federal en diciembre de 2018 que implicó el cierre de ductos, y luego la explosión ocurrida el 18 de enero de 2019 en el ducto Tuxpan-Tula kilómetro 226, de Petróleos Mexicanos, a la altura del ejido de San Primitivo, influyó para que disminuyera la actividad huachicolera o al menos la venta indiscriminada de combustible.

Y es que el 20 de enero de 2019, un día después del incendio de un ducto que dejó un saldo de 137 personas fallecidas, fue asesinado tras una balacera y persecución por calles de Mixquiahuala J. N. N., apodado “La Parka”, junto con un acompañante. El secretario de Seguridad Pública de Hidalgo, Mauricio Delmar, confirmó que se trató de una agresión directa, “un ajuste de cuentas”.

Las agencias de seguridad del gobierno federal le atribuyen a “La Parka”, quien estaba asentado en Tezontepec de Aldama, haber sido el máximo líder huachicolero en Hidalgo; era también, según algunas fuentes policiacas locales, quien ordeñaba el ducto siniestrado en Tlahuelilpan.

A partir de ahí, derivado de la lucha por el control de las tomas, coinciden los jefes policiacos, han asesinado a una veintena de personajes de peso de estas bandas dedicadas a la extracción ilegal, trasiego, almacenamiento y venta de combustible.

“Entre ellos, de los más importantes están ‘El Peluso’, ‘El Chorris’ que fue asesinado en el centro de Tula, ‘El Talachas’, otros tres que mataron en San Francisco Bojay, y uno más que fue asesinado a la salida de Tlahuelilpan”, refirió uno de los entrevistados. “Los únicos que ya no tienen actividad son los de Zaragoza y La Amistad, en Tula, que controlaban tomas en Santa María, porque han matado a algunos, pero principalmente porque ese ducto ya no opera”, enlistaron

Pero a decir de los policías, aunque han sido asesinados algunos de los principales líderes de las ocho bandas que operaban hace un año en la zona, sus agrupaciones no se disolvieron y siguieron trabajando con bajo perfil, cambiaron su forma de comercialización y combinaron su actividad con la venta de drogas y el robo a casa habitación.

“Pero ya están de vuelta picando ductos con más frecuencia y de manera más visible” advirtieron.

Refieren que tras el accidente en Tlahuelilpan, en la región sí hubo un marcado descenso en la ordeña, aunque no cesó, pues días después se registró una fuga en la colonia La Vega de Tlaxcoapan y fue evidente el regreso de la actividad delincuencial, que se intensificó a partir de noviembre de 2019. Uno de los indicios que tuvieron para determinar esto, es que comenzó a registrarse de nueva cuenta el robo de camionetas.

Asimismo, refieren que al parecer son las mismas organizaciones que han logrado penetrar los grupos de seguridad encargados de vigilar los ductos, en este caso federales y militares, y por supuesto funcionarios de Pemex.

Los jefes policiacos, por otra parte, señalan que la Guardia Nacional tiene ya identificados a quienes siguen operando las ocho bandas más fuertes, las que enfrentan una lucha intestinal que va dejando cadáveres.

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