/ lunes 29 de abril de 2024

Campanario y campanas, el repique que llama al pueblo de Cuautepec

Aunque con el paso de los años este oficio se ha ido perdiendo, incluso la sociedad hoy en día ha dejado de identificar los llamados, es una forma de atender el llamado del señor

Aunque no se sabe la fecha exacta en la que fue terminado o de donde provienen sus campanas, el campanario de la parroquia de San Antonio de Padua, santo patrono de Cuautepec de Hinojosa, data del año 1954, pues la fecha que está escrita en una el último escalón para llegar a las torres, y desde entonces ha sido una forma de convocar al pueblo para atender el llamado de Jesús y entender algunas costumbres.

José Luis García Romero, párroco de esta capilla desde hace tres años, platicó en entrevista exclusiva para El Sol de Tulancingo, de la importancia de este espacio dentro de la parroquia y lo que representa ante la sociedad, en la que incluso es considerado como un oficio: campanero.

“El oficio es campanero, pero esa función la hace el sacristán, antes a los campaneros se les daba un curso (...) yo conocí a un señor de Ahuazotepec, de donde soy yo, y nos contaba que les daban curso a los sacristanes por parte de nivel diocesano, les enseñaban todo, incluso a tocar a las campanas porque el toque es distinto para cada homilía, hay un toque para las misas ordinarias y unos repiques para los difuntos, actualmente ya no se tiene esa formación, pero anteriormente sí”, explicó el cura.

Explicó que actualmente hay un sacristán que se encarga de esta actividad, quién apenas lleva algunos meses, pero hubo uno (don Napo) que duró muchos años siendo el sacristán de la parroquia, quien incluso de vez en cuando va a ver su sucesor y “jalarle la oreja” cada que toca mal las campanas.

Don Napoleón o mejor conocido como don Napo por la comunidad, entregó gran parte de su vida para ser campanero, pero desde hace un par de años dejó el oficio, la razón se desconoce, detalló el padre José Luis.

“Don Napoleón, conocido por todo el pueblo como don Napo, trabajó con el padre Joel (QDEP) que estuvo más de 30 años en la parroquia, aquí terminó su vida, de hecho, está sepultado en la parroquia, pero don Napo dejó su puesto incluso poco antes que el padre Joel falleciera”, precisó.

El campanario de la parroquia de San Antonio de Padua está compuesto por dos torres, en la del lado derecho hay dos campanas a las que recientemente se les dio mantenimiento, y en la parte izquierda hay otra torre con una campana en el segundo piso.

De hecho, cuando se les dio el mantenimiento a estas antiguas piezas, se pudo conocer que una de ellas fue donada por una ex párroco, pues el polvo y suciedad no permitían ver las letras que están inscritas.

“La idea surgió porque ya era necesario, de hecho, los campanarios estaban agrietados, la pintura estaba muy dañada y sobre todo que yo lo veía como un peligro para la comunidad, si una parte de las torres se empieza a agrietar el día de mañana puede haber un desprendimiento de petatillo o tabique y principalmente para que el templo siga presentable”, mencionó como causas para darle mantenimiento a los campanarios.

Respecto al sonar de las campanas y sus significados en la religión católica, explicó que el aprendió a hacerlo; para las misas ordinarias, se toca de una manera y de forma continua, pero para las misas de los difuntos se hace diferente, es con repiques muy pausados, ya que es una forma de expresar el duelo. Pero estas formas de expresión han ido cambiando con el tiempo y circunstancias como todo en la religión, a excepción de la esencia del catolicismo, que es honrar y venerar a Dios.

“Pero va dependiendo a los tiempos, antes se llamaba misa de difunto y el repique se daba cuando el cuerpo salía de casa hasta que llegaba al panteón, porque antes los panteones estaban cerca de las iglesias, pero ya se cayó en desuso”.

Precisó que unas de las obligaciones de los párrocos a cargo de cada iglesia o capilla es mantener en perfecto estado los bienes muebles e inmuebles de los templos religiosos, razón por la cual decidió darle el mantenimiento al campanario, pues forma parte fundamental de la historia de la parroquia y Cuautepec.

“Uno como párroco no es solo celebrar misas, ser sacerdote o párroco es un mundo, la cuestión de la conservación de los bienes muebles e inmuebles y darles continuidad a los trabajos de padres anteriores”.

Por último, recordó a modo de gracia que, incluso, cuando un párroco nuevo llega a una iglesia o capilla debe tocar el mismo las campanas a modo de tradición, pues es su forma de anunciarse. Pero lamentó que muchas de estos llamados ya no son atendidos por la sociedad, pues con el paso del tiempo han dejado de ser transmitidos de generación en generación.

“La población ya no entiende esto del sonar o entender los llamados a través de las campanas, a excepción de un adulto mayor o católico practicante, pues ellos si saben distinguir un sonido ordinario, en la forma de tocar las campanas se dice algo, se manda un mensaje. De hecho, el significado de tocar las campanas es atender el llamado de Jesús”, concluyó.


Aunque no se sabe la fecha exacta en la que fue terminado o de donde provienen sus campanas, el campanario de la parroquia de San Antonio de Padua, santo patrono de Cuautepec de Hinojosa, data del año 1954, pues la fecha que está escrita en una el último escalón para llegar a las torres, y desde entonces ha sido una forma de convocar al pueblo para atender el llamado de Jesús y entender algunas costumbres.

José Luis García Romero, párroco de esta capilla desde hace tres años, platicó en entrevista exclusiva para El Sol de Tulancingo, de la importancia de este espacio dentro de la parroquia y lo que representa ante la sociedad, en la que incluso es considerado como un oficio: campanero.

“El oficio es campanero, pero esa función la hace el sacristán, antes a los campaneros se les daba un curso (...) yo conocí a un señor de Ahuazotepec, de donde soy yo, y nos contaba que les daban curso a los sacristanes por parte de nivel diocesano, les enseñaban todo, incluso a tocar a las campanas porque el toque es distinto para cada homilía, hay un toque para las misas ordinarias y unos repiques para los difuntos, actualmente ya no se tiene esa formación, pero anteriormente sí”, explicó el cura.

Explicó que actualmente hay un sacristán que se encarga de esta actividad, quién apenas lleva algunos meses, pero hubo uno (don Napo) que duró muchos años siendo el sacristán de la parroquia, quien incluso de vez en cuando va a ver su sucesor y “jalarle la oreja” cada que toca mal las campanas.

Don Napoleón o mejor conocido como don Napo por la comunidad, entregó gran parte de su vida para ser campanero, pero desde hace un par de años dejó el oficio, la razón se desconoce, detalló el padre José Luis.

“Don Napoleón, conocido por todo el pueblo como don Napo, trabajó con el padre Joel (QDEP) que estuvo más de 30 años en la parroquia, aquí terminó su vida, de hecho, está sepultado en la parroquia, pero don Napo dejó su puesto incluso poco antes que el padre Joel falleciera”, precisó.

El campanario de la parroquia de San Antonio de Padua está compuesto por dos torres, en la del lado derecho hay dos campanas a las que recientemente se les dio mantenimiento, y en la parte izquierda hay otra torre con una campana en el segundo piso.

De hecho, cuando se les dio el mantenimiento a estas antiguas piezas, se pudo conocer que una de ellas fue donada por una ex párroco, pues el polvo y suciedad no permitían ver las letras que están inscritas.

“La idea surgió porque ya era necesario, de hecho, los campanarios estaban agrietados, la pintura estaba muy dañada y sobre todo que yo lo veía como un peligro para la comunidad, si una parte de las torres se empieza a agrietar el día de mañana puede haber un desprendimiento de petatillo o tabique y principalmente para que el templo siga presentable”, mencionó como causas para darle mantenimiento a los campanarios.

Respecto al sonar de las campanas y sus significados en la religión católica, explicó que el aprendió a hacerlo; para las misas ordinarias, se toca de una manera y de forma continua, pero para las misas de los difuntos se hace diferente, es con repiques muy pausados, ya que es una forma de expresar el duelo. Pero estas formas de expresión han ido cambiando con el tiempo y circunstancias como todo en la religión, a excepción de la esencia del catolicismo, que es honrar y venerar a Dios.

“Pero va dependiendo a los tiempos, antes se llamaba misa de difunto y el repique se daba cuando el cuerpo salía de casa hasta que llegaba al panteón, porque antes los panteones estaban cerca de las iglesias, pero ya se cayó en desuso”.

Precisó que unas de las obligaciones de los párrocos a cargo de cada iglesia o capilla es mantener en perfecto estado los bienes muebles e inmuebles de los templos religiosos, razón por la cual decidió darle el mantenimiento al campanario, pues forma parte fundamental de la historia de la parroquia y Cuautepec.

“Uno como párroco no es solo celebrar misas, ser sacerdote o párroco es un mundo, la cuestión de la conservación de los bienes muebles e inmuebles y darles continuidad a los trabajos de padres anteriores”.

Por último, recordó a modo de gracia que, incluso, cuando un párroco nuevo llega a una iglesia o capilla debe tocar el mismo las campanas a modo de tradición, pues es su forma de anunciarse. Pero lamentó que muchas de estos llamados ya no son atendidos por la sociedad, pues con el paso del tiempo han dejado de ser transmitidos de generación en generación.

“La población ya no entiende esto del sonar o entender los llamados a través de las campanas, a excepción de un adulto mayor o católico practicante, pues ellos si saben distinguir un sonido ordinario, en la forma de tocar las campanas se dice algo, se manda un mensaje. De hecho, el significado de tocar las campanas es atender el llamado de Jesús”, concluyó.


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