/ sábado 14 de octubre de 2023

Además del Xantolo, otras expresiones del Patrimonio Cultural Inmaterial de Hidalgo

Peleas de gallos, textiles y hasta Muestras Gastronómicas han sido reconocidas por el Congreso de Hidalgo a lo largo de los años como elementos del Patrimonio Hidalguense

Hidalgo es uno de los estados de México en que pueden encontrarse diversas expresiones humanas y sociales por las cuales se define a nuestro país como una nación pluricultural.

Esta variedad de manifestaciones antropológicas se debe, entre otras razones, al múltiple abanico de ecosistemas (desde territorios áridos, hasta entornos selváticos, o espesos bosques nublados); y por supuesto, a la riqueza histórica que se forjó con el paso del tiempo en nuestro estado.

Tierra de civilizaciones mesoamericanas poderosas como los toltecas, aztecas y hasta teotihuacanos, y luego objeto de evangelización y colonia, al grado de que Hidalgo albergó al hombre más rico de la Nueva España: don Pedro Romero de Terreros, mejor conocido como el Conde de Regla.


Xantolo, Patrimonio Cultural Inmaterial de Hidalgo

Sin lugar a dudas, una de las expresiones y tradiciones más conocidas ante los ojos del mundo es el Xantolo, declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de Hidalgo en noviembre de 2015.

“El Xantolo, que quiere decir fiesta de todos los santos, es la tradición más importante de esta región (Sierra y Huasteca Hidalguense), la cual aún se mantiene muy arraigada, por considerarse un peculiar culto a los muertos, en el que se les recuerda y venera de manera especial”, declaró el Congreso del Estado en aquella ocasión, al publicarse el dictamen en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo.


10 elementos de la cultura hidalguense que son Patrimonio Cultural Inmaterial

No obstante, el Xantolo no es la única. Existen otros diez elementos de la cultura hidalguense que tienen este nombramiento, para el cual es necesario, según el Poder Legislativo, dejar en evidencia la riqueza de idioma, de expresión, de autenticidad y tradición, que se transmite gracias a la expresión oral o que sea reconocida por los integrantes de sendas comunidades como parte de su historia e identidad social.

Peleas de Gallos, Corridas de Toros, Caminos Turísticos y hasta los Huapangos son algunos de ellos.


El más nuevo, los Textiles del Valle del Mezquital

Promovida por legisladores en mayo de 2023 y hecha oficial en agosto de este año, los bordados de la región conocida como Valle del Mezquital, la cual congrega 26 municipios entre ellos Actopan, Ixmiquilpan, Tasquillo y San Salvador, fueron declarados como patrimonio hidalguense gracias a su iconografía y técnicas y elementos de elaboración que se cobijan bajo una estética a la cual llaman “Flor y Canto”.

Dicha técnica consiste en ir insertando un hilo o estambre del color seleccionado en un pedazo de tela llamado cuadrille, en algunos lugares o materiales que pueden ser de algodón o manta, para ir formando los patrones previamente diseñados y que tienen la particularidad de ir en perfecta sincronía geométrica. El bordado resultante puede ser mono o policromático, depende en gran medida del diseño y de la pericia de la persona bordadora.

Bordados Flor y Canto del Valle de Mezquital / Wendy Lazcano / El Sol de Hidalgo

La Muestra Gastronómica de Santiago de Anaya

Celebrada cada año en el mes de abril, esta muestra del quehacer gastronómico del Valle del Mezquital en Santiago de Anaya se ha convertido ya en un referente de su disciplina a nivel global.

Ya sea por el uso de abundantes ingredientes que son endémicos de la región, o por la presencia de muchos platillos de diferentes municipios aledaños que se preparan basados en insectos de monte, fue en 2021 que el Congreso confirió el nombramiento a este evento.

Mina El Bordo, homenaje póstumo a una catástrofe

Decretado como patrimonio en marzo de 2020, la Mina el Bordo entró en esta lista por su testimonio en físico que da fe sobre la relevante presencia que tuvo la industria minera en nuestra entidad a partir del siglo XVI, poco tiempo después de la llegada de los españoles a tierras aztecas.

Fue precisamente en los municipios que aloja la llamada Comarca Minera (Pachuca, Mineral del Monte, Mineral del Chico y Huasca de Ocampo) donde hasta el día de hoy se expone tal pasado histórico, a través de viejas minas, grandes chimeneas y hasta haciendas, donde se almacenaban los minerales y materiales preciosos que se extraían en las montañas.

Con diez niveles de profundidad, la mina de San Cayetano el Bordo formó parte de un sistema que explotaba la llamada Veta Vizcaína, una de las más fructíferas en la explotación de plata desde la época del Virreinato. Su existencia marca un periodo de mas de 200 años de labor y de transformación desde las practicas mas arcaicas hasta el uso de maquinarias eléctricas, ya en el siglo XX, cuando la mina pasó a manos de inversionistas norteamericanos, según acotó el Congreso hidalguense como una de las razones para nombrarla como patrimonio.

Sin embargo, el haberla nombrado como patrimonio honra en mayor medida y de forma póstuma, a una tragedia que sucedió en este lugar, del cual actualmente solo se conservan ligeros vestigios.

Legisladores destacaron que aquí se vivió una de las catástrofes más agudas del siglo XX, cuando luego de un incendio que persistió por al menos dos días, perdieron la vida 87 personas calcinadas al interior de la mina, siniestro del que únicamente hubo siete sobrevivientes “que durante seis días soportaron escondidos del humo, bebiendo agua tóxica, sin comida y en la oscuridad total”


Itinerario Cultural del Camino Real Tierra Adentro, testigo viviente del andar español en México

Nuevamente y para dar gala del andar histórico de nuestro país, este nombramiento engloba a los municipios de Nopala de Villagrán, Huichapan y Tecozautla, a través de los cuales pasaba el llamado “Camino Real”, senda que conectaba la Ciudad de México con los asentamientos norteños del país y llegaba hasta Santa Fe, Nuevo México, desde la época de la Colonia y hasta inicios del siglo XX.

Actualmente, se reconoció como patrimonio en 2020, un itinerario compuesto por siete tramos, cada uno con puntos de interés turístico e histórico entre haciendas, tiendas de raya, iglesias, entre otros.

Y es que a lo largo de todo este trayecto hay evidencias de tipos de construcción, tramos de empedrados, pequeños poblados, tipos de edificios y construcciones que aún son funcionales y hasta en prácticas del patrimonio cultural inmaterial (artesanías, gastronomía, celebraciones, etc.), que florecieron en torno a la vida de las poblaciones.

Conformado por 60 sitios patrimoniales a lo largo de mil 600 kilómetros, es definido como “un itinerario cultural terrestre trazado por los españoles en América”. Cabe mencionar que este camino también forma parte del itinerario cultural del Estado Mexicano reconocido por la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.


La legendaria Charrería, orgullo de Hidalgo

Aunque la Charrería es un deporte ecuestre que se debate sus orígenes entre Hidalgo y Jalisco, aquí fue nombrado como Patrimonio Cultural Inmaterial en octubre de 2014, basándose precisamente en la idea de que fue aquí donde surgió por “necesidad” de los pueblos originarios y de los mestizos, los españoles les confirieron el derecho para montar a caballo.

Así es que podían hacerse cargo de las labores del campo, usando reatas y con vestimentas de cuero.

Según el relato de justificación de los entonces legisladores, la anterior versión ocurrió en el entonces Distrito de Pachuca durante la primera mitad del siglo XVII, cuando uno de los marqueses recibió la autorización del entonces Virrey Luis de Tovar Godínez para que 22 “indios” montaran a caballo y pudieran pastorear sus más de 100 mil cabezas de ganado que cuidaba en la Hacienda Santa Lucía.

“Por ello (...) es evidente que la Charrería nace en las haciendas del Estado de Hidalgo, extendiéndose más tarde por toda la Nueva España y floreciendo en el Virreinato de la Nueva Galicia, actual Estado de Jalisco y de sus alrededores”


Hidalgo, la Cuna del Fútbol Mexicano

Una de las más grandes pasiones entre los hidalguenses siempre ha sido el futbol soccer. Tan es así, que dos de los más importantes equipos del actual ensamble de la Primera División Mexicana, se originaron en nuestra entidad: la “máquina cementera” de Cruz Azul; y los “Tuzos” del Pachuca.

Este último, aún radica en la capital hidalguense. En ese contexto fue que en noviembre de 2014 y tras una profunda investigación para determinar en dónde se jugaron los primeros encuentros futbolísticos reglamentados, se determinó que fue en Pachuca, en la cancha de la Plaza del Hipódromo del Ferrocarril, según una crónica del periódico “El Minero de Pachuca” que data del 12 de mayo de 1889.

“...En la Historia también hay verdades o hechos irrefutables como pueden ser fechas y lugares y en el caso del futbol, el 6 de octubre de 1895, el Periódico de la Ciudad de México, The Mexican Herald, editado en inglés, menciona que el Pachuca Athletic Club, se fundó a partir de la fusión de los equipos "The Pachuca Cricket Club", "Velasco Cricket Club" y el "Pachuca Futbol Club” , con lo que se comprueba que Pachuca es el primer sitio, donde se practicó el balompié de manera organizada y con un equipo de futbol representativo en todo el país”, señaló el decreto.

Los Huapangos, expresión identitaria a través de la danza

Un hecho irrefutable es que los huapangos suenan en todas latitudes de la entidad, de hecho, hay sitios en donde ni siquiera se contratan sonideros o mariachis, pues los tríos huapangueros representan el punto de interacción no solo para bailar, también para emitir la “palabra chusca, la que vierte veneno”, como señalaría el poeta Guillermo Aguirre y Fierro.

Las coplas de los huapangos sirven para divertir a través del chascarrillo, aunque también sus acordes sirven para rituales espirituales, pedimentos, entre otros.

Como una firme manifestación del folklor de diferentes comunidades, diputados resaltaron su presencia en los municipios de Huejutla, San Felipe Orizatlan, La Misión, Atlapexco, Jacala, Xochiatipán, Calnali, Tenango de Doria, Huehuetla y Pachuca; aunque la realidad es que los huapangos suenan casi en las 84 demarcaciones de Hidalgo.

También, se hizo este nombramiento para honrar a la memoria de compositores hidalguenses cuyos temas en huapango cruzaron la brecha internacional, tal es el caso de Nicandro Castillo Gómez, músico autor compositor de una de las piezas musicales que mayor identidad expiden en este género: "El Hidalguense”, que muchos recordarán por el verso “le han cantado a Veracruz, a San Luis y a Tamaulipas, con gusto le canto a Hidalgo, que tiene cosas bonitas”.

La siempre presente Banda de Viento, tradición ligada a Calnali

Ya sea que la escuches andar por los vecindarios, en fiestas patronales y hasta en cumpleaños, las bandas de viento llegaron a Hidalgo desde mediados del siglo XIX, cuando las comunidades usaron instrumentos de metal hechas con pistones para imitar los sonidos que hacían las bandas militares.

Su mayor presencia es en la Huasteca, donde de hecho se celebra cada año un concurso de bandas de viento en el marco de la fiesta patronal de Calnali.

En esta celebración se unen los sonidos de los municipios de Atlapexco, Huautla, Huejutla, Lolotla, Tepehuacán de Guerrero, Tianguistengo, Tlanchinol, Xochicoatlán, así como bandas en representación de los estados vecinos de San Luis Potosí y Veracruz.

Precisamente por este concurso es que el gobierno hidalguense optó por decretar a Calnali como “la catedral musical del viento”. Fue también en 2014 cuando se otorgó tal nombramiento a dicha tradición musical.


Las controversiales de la lista: las corridas de toros y las peleas de gallos

Cerramos este colorido recorrido a través de las diferentes latitudes de Hidalgo con dos nombramientos que hasta el día de hoy, mantienen viva la controversia y el debate a nivel nacional entre la sociedad civil y grupos de animalistas. Las corridas de toros y las peleas de gallos son catalogados también como Patrimonio Cultural Inmaterial de la entidad, al formar parte de las celebraciones, tradiciones y costumbres de la gente de aquí.

La primera de ellas, nombrada como tal en 2012, fue la “Fiesta Brava”, la tauromaquia, definida formalmente como “el arte de lidiar toros” a través de un conjunto de conocimientos y actividades que van ligadas al arte, productividad y creatividad.

Contrario a lo que puede pensarse, la tauromaquia no solo contempla la matanza del toro en el ruedo, pues esta fase no es más que el final del ciclo. La tauromaquia implica también los refinados y selectivos métodos de crianza de cada uno de los ejemplares, así como la selección específica para tal actividad.

Por otro lado, las peleas de gallos se declararon patrimonio cultural cuando estaba en auge la discusión por la iniciativa que promovía la prohibición de las corridas de toros en la CDMX, en septiembre de 2021.

De hecho, en el dictamen, el Congreso de Hidalgo justificó que aunque ninguna actividad “que suponga el maltrato y el sufrimiento innecesario de los animales no puede considerarse una expresión cultural amparada ni prima facie ni de manera definitiva por la Constitución”, existen razones científicas que comprueban que los gallos no sienten dolor durante el enfrentamiento.

“Expresiones como “dolor humano”, “seres sintientes”, “sistema nervioso” y demás, son insuficientes para demostrar que el gallo sufre en la riña, puesto que le confiere características humanas a tal sufrimiento, más aún que está demostrado que el umbral de dolor del gallo de combate es mucho mayor al del ser humano”, abundaron.

A los citados párrafos agregaron que los gallos de combate luchan entre sí por voluntad, ya que “no hay manera” de hacer luchar a un gallo que no lo desea, lo cual, según señalaron, puede comprobarse o mediante el enfrentamiento de aves que no tienen como propósito el combate, pues en un 95% terminarán huyendo o negándose a combatir entre ellas, por no tolerar el dolor”.

Hidalgo es uno de los estados de México en que pueden encontrarse diversas expresiones humanas y sociales por las cuales se define a nuestro país como una nación pluricultural.

Esta variedad de manifestaciones antropológicas se debe, entre otras razones, al múltiple abanico de ecosistemas (desde territorios áridos, hasta entornos selváticos, o espesos bosques nublados); y por supuesto, a la riqueza histórica que se forjó con el paso del tiempo en nuestro estado.

Tierra de civilizaciones mesoamericanas poderosas como los toltecas, aztecas y hasta teotihuacanos, y luego objeto de evangelización y colonia, al grado de que Hidalgo albergó al hombre más rico de la Nueva España: don Pedro Romero de Terreros, mejor conocido como el Conde de Regla.


Xantolo, Patrimonio Cultural Inmaterial de Hidalgo

Sin lugar a dudas, una de las expresiones y tradiciones más conocidas ante los ojos del mundo es el Xantolo, declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de Hidalgo en noviembre de 2015.

“El Xantolo, que quiere decir fiesta de todos los santos, es la tradición más importante de esta región (Sierra y Huasteca Hidalguense), la cual aún se mantiene muy arraigada, por considerarse un peculiar culto a los muertos, en el que se les recuerda y venera de manera especial”, declaró el Congreso del Estado en aquella ocasión, al publicarse el dictamen en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo.


10 elementos de la cultura hidalguense que son Patrimonio Cultural Inmaterial

No obstante, el Xantolo no es la única. Existen otros diez elementos de la cultura hidalguense que tienen este nombramiento, para el cual es necesario, según el Poder Legislativo, dejar en evidencia la riqueza de idioma, de expresión, de autenticidad y tradición, que se transmite gracias a la expresión oral o que sea reconocida por los integrantes de sendas comunidades como parte de su historia e identidad social.

Peleas de Gallos, Corridas de Toros, Caminos Turísticos y hasta los Huapangos son algunos de ellos.


El más nuevo, los Textiles del Valle del Mezquital

Promovida por legisladores en mayo de 2023 y hecha oficial en agosto de este año, los bordados de la región conocida como Valle del Mezquital, la cual congrega 26 municipios entre ellos Actopan, Ixmiquilpan, Tasquillo y San Salvador, fueron declarados como patrimonio hidalguense gracias a su iconografía y técnicas y elementos de elaboración que se cobijan bajo una estética a la cual llaman “Flor y Canto”.

Dicha técnica consiste en ir insertando un hilo o estambre del color seleccionado en un pedazo de tela llamado cuadrille, en algunos lugares o materiales que pueden ser de algodón o manta, para ir formando los patrones previamente diseñados y que tienen la particularidad de ir en perfecta sincronía geométrica. El bordado resultante puede ser mono o policromático, depende en gran medida del diseño y de la pericia de la persona bordadora.

Bordados Flor y Canto del Valle de Mezquital / Wendy Lazcano / El Sol de Hidalgo

La Muestra Gastronómica de Santiago de Anaya

Celebrada cada año en el mes de abril, esta muestra del quehacer gastronómico del Valle del Mezquital en Santiago de Anaya se ha convertido ya en un referente de su disciplina a nivel global.

Ya sea por el uso de abundantes ingredientes que son endémicos de la región, o por la presencia de muchos platillos de diferentes municipios aledaños que se preparan basados en insectos de monte, fue en 2021 que el Congreso confirió el nombramiento a este evento.

Mina El Bordo, homenaje póstumo a una catástrofe

Decretado como patrimonio en marzo de 2020, la Mina el Bordo entró en esta lista por su testimonio en físico que da fe sobre la relevante presencia que tuvo la industria minera en nuestra entidad a partir del siglo XVI, poco tiempo después de la llegada de los españoles a tierras aztecas.

Fue precisamente en los municipios que aloja la llamada Comarca Minera (Pachuca, Mineral del Monte, Mineral del Chico y Huasca de Ocampo) donde hasta el día de hoy se expone tal pasado histórico, a través de viejas minas, grandes chimeneas y hasta haciendas, donde se almacenaban los minerales y materiales preciosos que se extraían en las montañas.

Con diez niveles de profundidad, la mina de San Cayetano el Bordo formó parte de un sistema que explotaba la llamada Veta Vizcaína, una de las más fructíferas en la explotación de plata desde la época del Virreinato. Su existencia marca un periodo de mas de 200 años de labor y de transformación desde las practicas mas arcaicas hasta el uso de maquinarias eléctricas, ya en el siglo XX, cuando la mina pasó a manos de inversionistas norteamericanos, según acotó el Congreso hidalguense como una de las razones para nombrarla como patrimonio.

Sin embargo, el haberla nombrado como patrimonio honra en mayor medida y de forma póstuma, a una tragedia que sucedió en este lugar, del cual actualmente solo se conservan ligeros vestigios.

Legisladores destacaron que aquí se vivió una de las catástrofes más agudas del siglo XX, cuando luego de un incendio que persistió por al menos dos días, perdieron la vida 87 personas calcinadas al interior de la mina, siniestro del que únicamente hubo siete sobrevivientes “que durante seis días soportaron escondidos del humo, bebiendo agua tóxica, sin comida y en la oscuridad total”


Itinerario Cultural del Camino Real Tierra Adentro, testigo viviente del andar español en México

Nuevamente y para dar gala del andar histórico de nuestro país, este nombramiento engloba a los municipios de Nopala de Villagrán, Huichapan y Tecozautla, a través de los cuales pasaba el llamado “Camino Real”, senda que conectaba la Ciudad de México con los asentamientos norteños del país y llegaba hasta Santa Fe, Nuevo México, desde la época de la Colonia y hasta inicios del siglo XX.

Actualmente, se reconoció como patrimonio en 2020, un itinerario compuesto por siete tramos, cada uno con puntos de interés turístico e histórico entre haciendas, tiendas de raya, iglesias, entre otros.

Y es que a lo largo de todo este trayecto hay evidencias de tipos de construcción, tramos de empedrados, pequeños poblados, tipos de edificios y construcciones que aún son funcionales y hasta en prácticas del patrimonio cultural inmaterial (artesanías, gastronomía, celebraciones, etc.), que florecieron en torno a la vida de las poblaciones.

Conformado por 60 sitios patrimoniales a lo largo de mil 600 kilómetros, es definido como “un itinerario cultural terrestre trazado por los españoles en América”. Cabe mencionar que este camino también forma parte del itinerario cultural del Estado Mexicano reconocido por la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.


La legendaria Charrería, orgullo de Hidalgo

Aunque la Charrería es un deporte ecuestre que se debate sus orígenes entre Hidalgo y Jalisco, aquí fue nombrado como Patrimonio Cultural Inmaterial en octubre de 2014, basándose precisamente en la idea de que fue aquí donde surgió por “necesidad” de los pueblos originarios y de los mestizos, los españoles les confirieron el derecho para montar a caballo.

Así es que podían hacerse cargo de las labores del campo, usando reatas y con vestimentas de cuero.

Según el relato de justificación de los entonces legisladores, la anterior versión ocurrió en el entonces Distrito de Pachuca durante la primera mitad del siglo XVII, cuando uno de los marqueses recibió la autorización del entonces Virrey Luis de Tovar Godínez para que 22 “indios” montaran a caballo y pudieran pastorear sus más de 100 mil cabezas de ganado que cuidaba en la Hacienda Santa Lucía.

“Por ello (...) es evidente que la Charrería nace en las haciendas del Estado de Hidalgo, extendiéndose más tarde por toda la Nueva España y floreciendo en el Virreinato de la Nueva Galicia, actual Estado de Jalisco y de sus alrededores”


Hidalgo, la Cuna del Fútbol Mexicano

Una de las más grandes pasiones entre los hidalguenses siempre ha sido el futbol soccer. Tan es así, que dos de los más importantes equipos del actual ensamble de la Primera División Mexicana, se originaron en nuestra entidad: la “máquina cementera” de Cruz Azul; y los “Tuzos” del Pachuca.

Este último, aún radica en la capital hidalguense. En ese contexto fue que en noviembre de 2014 y tras una profunda investigación para determinar en dónde se jugaron los primeros encuentros futbolísticos reglamentados, se determinó que fue en Pachuca, en la cancha de la Plaza del Hipódromo del Ferrocarril, según una crónica del periódico “El Minero de Pachuca” que data del 12 de mayo de 1889.

“...En la Historia también hay verdades o hechos irrefutables como pueden ser fechas y lugares y en el caso del futbol, el 6 de octubre de 1895, el Periódico de la Ciudad de México, The Mexican Herald, editado en inglés, menciona que el Pachuca Athletic Club, se fundó a partir de la fusión de los equipos "The Pachuca Cricket Club", "Velasco Cricket Club" y el "Pachuca Futbol Club” , con lo que se comprueba que Pachuca es el primer sitio, donde se practicó el balompié de manera organizada y con un equipo de futbol representativo en todo el país”, señaló el decreto.

Los Huapangos, expresión identitaria a través de la danza

Un hecho irrefutable es que los huapangos suenan en todas latitudes de la entidad, de hecho, hay sitios en donde ni siquiera se contratan sonideros o mariachis, pues los tríos huapangueros representan el punto de interacción no solo para bailar, también para emitir la “palabra chusca, la que vierte veneno”, como señalaría el poeta Guillermo Aguirre y Fierro.

Las coplas de los huapangos sirven para divertir a través del chascarrillo, aunque también sus acordes sirven para rituales espirituales, pedimentos, entre otros.

Como una firme manifestación del folklor de diferentes comunidades, diputados resaltaron su presencia en los municipios de Huejutla, San Felipe Orizatlan, La Misión, Atlapexco, Jacala, Xochiatipán, Calnali, Tenango de Doria, Huehuetla y Pachuca; aunque la realidad es que los huapangos suenan casi en las 84 demarcaciones de Hidalgo.

También, se hizo este nombramiento para honrar a la memoria de compositores hidalguenses cuyos temas en huapango cruzaron la brecha internacional, tal es el caso de Nicandro Castillo Gómez, músico autor compositor de una de las piezas musicales que mayor identidad expiden en este género: "El Hidalguense”, que muchos recordarán por el verso “le han cantado a Veracruz, a San Luis y a Tamaulipas, con gusto le canto a Hidalgo, que tiene cosas bonitas”.

La siempre presente Banda de Viento, tradición ligada a Calnali

Ya sea que la escuches andar por los vecindarios, en fiestas patronales y hasta en cumpleaños, las bandas de viento llegaron a Hidalgo desde mediados del siglo XIX, cuando las comunidades usaron instrumentos de metal hechas con pistones para imitar los sonidos que hacían las bandas militares.

Su mayor presencia es en la Huasteca, donde de hecho se celebra cada año un concurso de bandas de viento en el marco de la fiesta patronal de Calnali.

En esta celebración se unen los sonidos de los municipios de Atlapexco, Huautla, Huejutla, Lolotla, Tepehuacán de Guerrero, Tianguistengo, Tlanchinol, Xochicoatlán, así como bandas en representación de los estados vecinos de San Luis Potosí y Veracruz.

Precisamente por este concurso es que el gobierno hidalguense optó por decretar a Calnali como “la catedral musical del viento”. Fue también en 2014 cuando se otorgó tal nombramiento a dicha tradición musical.


Las controversiales de la lista: las corridas de toros y las peleas de gallos

Cerramos este colorido recorrido a través de las diferentes latitudes de Hidalgo con dos nombramientos que hasta el día de hoy, mantienen viva la controversia y el debate a nivel nacional entre la sociedad civil y grupos de animalistas. Las corridas de toros y las peleas de gallos son catalogados también como Patrimonio Cultural Inmaterial de la entidad, al formar parte de las celebraciones, tradiciones y costumbres de la gente de aquí.

La primera de ellas, nombrada como tal en 2012, fue la “Fiesta Brava”, la tauromaquia, definida formalmente como “el arte de lidiar toros” a través de un conjunto de conocimientos y actividades que van ligadas al arte, productividad y creatividad.

Contrario a lo que puede pensarse, la tauromaquia no solo contempla la matanza del toro en el ruedo, pues esta fase no es más que el final del ciclo. La tauromaquia implica también los refinados y selectivos métodos de crianza de cada uno de los ejemplares, así como la selección específica para tal actividad.

Por otro lado, las peleas de gallos se declararon patrimonio cultural cuando estaba en auge la discusión por la iniciativa que promovía la prohibición de las corridas de toros en la CDMX, en septiembre de 2021.

De hecho, en el dictamen, el Congreso de Hidalgo justificó que aunque ninguna actividad “que suponga el maltrato y el sufrimiento innecesario de los animales no puede considerarse una expresión cultural amparada ni prima facie ni de manera definitiva por la Constitución”, existen razones científicas que comprueban que los gallos no sienten dolor durante el enfrentamiento.

“Expresiones como “dolor humano”, “seres sintientes”, “sistema nervioso” y demás, son insuficientes para demostrar que el gallo sufre en la riña, puesto que le confiere características humanas a tal sufrimiento, más aún que está demostrado que el umbral de dolor del gallo de combate es mucho mayor al del ser humano”, abundaron.

A los citados párrafos agregaron que los gallos de combate luchan entre sí por voluntad, ya que “no hay manera” de hacer luchar a un gallo que no lo desea, lo cual, según señalaron, puede comprobarse o mediante el enfrentamiento de aves que no tienen como propósito el combate, pues en un 95% terminarán huyendo o negándose a combatir entre ellas, por no tolerar el dolor”.

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