/ lunes 6 de mayo de 2024

Relleno sanitario de Santiago Tulantepec: A tres años de concluir su vida útil

Con capacidad de hasta 12 hectáreas para construcción de celdas de disposición final, operado por Veolia, llegan residuos sólidos urbanos de 10 municipios, un total de hasta 300 toneladas de basura por día

Será en 2027 cuando se alcance la capacidad proyectada y autorizada para el relleno sanitario de Santiago Tulantepec, espacio en el que diez municipios hidalguenses, entre ellos cuatro de los cinco que conforman el Valle de Tulancingo, depositan diariamente sus residuos. En promedio, el relleno administrado por la empresa Veolia, recibe hasta 300 toneladas al día, reveló Raúl Zapata Rodríguez, gerente operacional

De este relleno se sirven los municipios de Tulancingo de Bravo (el mayor generador de todos), Santiago Tulantepec, Singuilucan, Epazoyucan, Acaxochitlán, Acatlán, Metepec, Agua Blanca, Zempoala y Atotonilco el Grande. Cada uno paga 265.36 pesos por tonelada, que en Tulancingo, demarcación que genera en promedio 120 toneladas diarias, serían aproximadamente 31 mil 800 pesos al día por depositar basura en este lugar. Casi un millón de pesos al mes.

Ubicado en la localidad santiaguense de Las Lajas, este espacio comenzó a construirse en 2009, luego de que tras una licitación pública con el municipio sede (Santiago Tulantepec), se obtuvo el contrato para la construcción y operación del relleno sanitario. Se le denomina relleno sanitario, porque a diferencia de los basureros o tiraderos (sitios no controlados), este cuenta con obras de ingeniería apegadas a la NOM-083-SEMARNAT-2003, avaladas y supervisadas por la Semarnath.

En el relleno sanitario, los residuos se disponen en celdas, que son excavaciones realizadas sobre terrenos autorizados. Posteriormente los residuos se compactan y se cubren con material producto de excavación o tepetate. Este proceso debe repetirse todos los días, para garantizar que no haya contaminación, ni generación de fauna nociva. Al respecto, Zapata Rodríguez, expuso que a la empresa concesionada le corresponde generar monitoreos de impacto ambiental frecuentemente, los cuales se presentan a la Semarnath de manera mensual y cuatrimestral, tal cual lo pide la normatividad.

En estricto apego a la Norma Oficial Mexicana (NOM) 083, el relleno sanitario debe presentar para su correcto funcionamiento y al inicio de su construcción, un estudio denominado Manifiesto de Impacto Ambiental, el cual incluye estudios geológicos, hidrogeológicos, identificación de acuíferos, entre otros. De igual manera, durante la operación del relleno sanitario se deben realizar monitoreos de agua y lixiviados, que avale que no se están contaminando los pozos de agua que se ubican cerca del sitio.

Las anteriores diligencias siempre van avaladas y supervisadas por la Semarnat y por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), órgano que tiene la facultad de realizar supervisiones cuando sea necesario.

¿Sin Riesgos?

De hecho, pese a que el relleno sanitario está rodeado de campos de cultivo y algunas poblaciones, según dichos estudios, no representa riesgo alguno para la gente. A diferencia de otros espacios, aquí los residuos deben estar cubiertos todo el tiempo, mientras que los jugos que segregan los desechos (llamados lixiviados), escurren por gravedad y son almacenados en un tubo de concreto denominado cárcamo, con el que cuenta cada una de las celdas para después extraerse mediante una pipa.

Posteriormente la pipa realiza la recirculación de los lixiviados sobre las celdas clausuradas para que de esta manera se evaporen. En temporada de lluvias, los lixiviados se almacenan en una laguna que cuenta con las mismas características constructivas y de seguridad que una celda.

De las 24 hectáreas totales del terreno donde está construido el relleno sanitario, únicamente puede usarse la mitad para construcción de celdas de disposición final. Hasta el momento se han utilizado ocho y aunque son de distintos tamaños, la que funciona actualmente es de media hectárea con capacidad para recibir más de 66 mil metros cúbicos de basura.

Una vez concluida su vida útil, luego de siete meses de uso, se utilizará una nueva, la cual se construye con el suficiente tiempo de anticipación para que la Semarnat realice las inspecciones necesarias que avalen la construcción de la misma y de esta manera garantizar el cuidado ambiental.

Pero, ¿qué pasará cuando se termine el espacio autorizado para el depósito de residuos?

El ingeniero Raúl Zapata señala que tal límite se alcanzará aproximadamente en 2027, momento cuando en coordinación con las autoridades municipales de Santiago Tulantepec, así como la Semarnat, deberán tomarse las decisiones que mejor garanticen la protección del medio ambiente.

“Alrededor del año 2027, ahí cumpliríamos con el proyecto autorizado por la Semarnat y lo estipulado por contrato con Santiago Tulantepec. En caso de requerirse una ampliación, se debe solicitar la autorización a la Semarnat, en donde habría que realizar un nuevo estudio de impacto ambiental. Faltando un año de la vida útil de las 12 hectáreas, se notifica al municipio y se toman acuerdos para saber cómo proceder", y entonces determinar si se realizan más estudios para una posible ampliación o si se comienza la diligencia para la clausura del relleno.

Pero, aunque se cierre, la responsabilidad de la empresa operadora no termina ahí. Por 20 años más, es decir hasta 2047 como lo dice la norma, deberán vigilar el relleno, elaborar y operar un programa de mantenimiento posclausura que asegure la correcta extracción de lixiviados, así como el monitoreo del biogás, combustible que se genera derivado del proceso de descomposición de la basura y que de hecho promete una alternativa de energía limpia en el futuro.

De acuerdo con Raúl Zapata, en el relleno sanitario de Santiago Tulantepec se podría instalar un sistema de aprovechamiento para biogás en el mediano plazo. Sin embargo, implica una considerable inversión en infraestructura necesaria para producción de energía eléctrica.


Será en 2027 cuando se alcance la capacidad proyectada y autorizada para el relleno sanitario de Santiago Tulantepec, espacio en el que diez municipios hidalguenses, entre ellos cuatro de los cinco que conforman el Valle de Tulancingo, depositan diariamente sus residuos. En promedio, el relleno administrado por la empresa Veolia, recibe hasta 300 toneladas al día, reveló Raúl Zapata Rodríguez, gerente operacional

De este relleno se sirven los municipios de Tulancingo de Bravo (el mayor generador de todos), Santiago Tulantepec, Singuilucan, Epazoyucan, Acaxochitlán, Acatlán, Metepec, Agua Blanca, Zempoala y Atotonilco el Grande. Cada uno paga 265.36 pesos por tonelada, que en Tulancingo, demarcación que genera en promedio 120 toneladas diarias, serían aproximadamente 31 mil 800 pesos al día por depositar basura en este lugar. Casi un millón de pesos al mes.

Ubicado en la localidad santiaguense de Las Lajas, este espacio comenzó a construirse en 2009, luego de que tras una licitación pública con el municipio sede (Santiago Tulantepec), se obtuvo el contrato para la construcción y operación del relleno sanitario. Se le denomina relleno sanitario, porque a diferencia de los basureros o tiraderos (sitios no controlados), este cuenta con obras de ingeniería apegadas a la NOM-083-SEMARNAT-2003, avaladas y supervisadas por la Semarnath.

En el relleno sanitario, los residuos se disponen en celdas, que son excavaciones realizadas sobre terrenos autorizados. Posteriormente los residuos se compactan y se cubren con material producto de excavación o tepetate. Este proceso debe repetirse todos los días, para garantizar que no haya contaminación, ni generación de fauna nociva. Al respecto, Zapata Rodríguez, expuso que a la empresa concesionada le corresponde generar monitoreos de impacto ambiental frecuentemente, los cuales se presentan a la Semarnath de manera mensual y cuatrimestral, tal cual lo pide la normatividad.

En estricto apego a la Norma Oficial Mexicana (NOM) 083, el relleno sanitario debe presentar para su correcto funcionamiento y al inicio de su construcción, un estudio denominado Manifiesto de Impacto Ambiental, el cual incluye estudios geológicos, hidrogeológicos, identificación de acuíferos, entre otros. De igual manera, durante la operación del relleno sanitario se deben realizar monitoreos de agua y lixiviados, que avale que no se están contaminando los pozos de agua que se ubican cerca del sitio.

Las anteriores diligencias siempre van avaladas y supervisadas por la Semarnat y por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), órgano que tiene la facultad de realizar supervisiones cuando sea necesario.

¿Sin Riesgos?

De hecho, pese a que el relleno sanitario está rodeado de campos de cultivo y algunas poblaciones, según dichos estudios, no representa riesgo alguno para la gente. A diferencia de otros espacios, aquí los residuos deben estar cubiertos todo el tiempo, mientras que los jugos que segregan los desechos (llamados lixiviados), escurren por gravedad y son almacenados en un tubo de concreto denominado cárcamo, con el que cuenta cada una de las celdas para después extraerse mediante una pipa.

Posteriormente la pipa realiza la recirculación de los lixiviados sobre las celdas clausuradas para que de esta manera se evaporen. En temporada de lluvias, los lixiviados se almacenan en una laguna que cuenta con las mismas características constructivas y de seguridad que una celda.

De las 24 hectáreas totales del terreno donde está construido el relleno sanitario, únicamente puede usarse la mitad para construcción de celdas de disposición final. Hasta el momento se han utilizado ocho y aunque son de distintos tamaños, la que funciona actualmente es de media hectárea con capacidad para recibir más de 66 mil metros cúbicos de basura.

Una vez concluida su vida útil, luego de siete meses de uso, se utilizará una nueva, la cual se construye con el suficiente tiempo de anticipación para que la Semarnat realice las inspecciones necesarias que avalen la construcción de la misma y de esta manera garantizar el cuidado ambiental.

Pero, ¿qué pasará cuando se termine el espacio autorizado para el depósito de residuos?

El ingeniero Raúl Zapata señala que tal límite se alcanzará aproximadamente en 2027, momento cuando en coordinación con las autoridades municipales de Santiago Tulantepec, así como la Semarnat, deberán tomarse las decisiones que mejor garanticen la protección del medio ambiente.

“Alrededor del año 2027, ahí cumpliríamos con el proyecto autorizado por la Semarnat y lo estipulado por contrato con Santiago Tulantepec. En caso de requerirse una ampliación, se debe solicitar la autorización a la Semarnat, en donde habría que realizar un nuevo estudio de impacto ambiental. Faltando un año de la vida útil de las 12 hectáreas, se notifica al municipio y se toman acuerdos para saber cómo proceder", y entonces determinar si se realizan más estudios para una posible ampliación o si se comienza la diligencia para la clausura del relleno.

Pero, aunque se cierre, la responsabilidad de la empresa operadora no termina ahí. Por 20 años más, es decir hasta 2047 como lo dice la norma, deberán vigilar el relleno, elaborar y operar un programa de mantenimiento posclausura que asegure la correcta extracción de lixiviados, así como el monitoreo del biogás, combustible que se genera derivado del proceso de descomposición de la basura y que de hecho promete una alternativa de energía limpia en el futuro.

De acuerdo con Raúl Zapata, en el relleno sanitario de Santiago Tulantepec se podría instalar un sistema de aprovechamiento para biogás en el mediano plazo. Sin embargo, implica una considerable inversión en infraestructura necesaria para producción de energía eléctrica.


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