/ viernes 3 de abril de 2020

Tulancinguenses enfrentan contingencia en el extranjero

La mayoría viven en cuarentena, y hacen un llamado a cuidarnos todos y no confiarnos

Hidalguenses, originarios de Tulancingo y la región, quienes habitan en distintos puntos del planeta, cada uno viviendo diferentes circunstancias ante la contingencia sanitaria por el CODVI-19, narran algunas experiencias donde ahora radican, tal es el caso de un médico en Brasil, un luchador en Japón y un trabajador de la construcción en Canadá.

“Asumo con seriedad y responsabilidad lo que está pasando; debemos continuar protegiéndonos y evitar que se pierdan más vidas”, dijo el doctor José Plutarco Gutiérrez Yáñez, quien vivía en Tulancingo, y, que ahora, habita en Brasil.

Especialista en Cardiología, vive en Porto Alegre, donde desde hace tres semanas iniciaron el aislamiento social a excepción de servicios esenciales, supermercados y farmacias, y por supuesto, la atención médica.

“Debemos adoptar las medidas que mundialmente se están realizando, aislamiento social, cuidados con la limpieza, unión social y crear planos de organización en el sistema de salud para tratamiento de la pandemia y así evitar que los casos ultrapasen la capacidad hospitalaria”.

Mientras que Jimmy, luchador nacido en Tulancingo y quien se aventuró a la conquista de Japón, en donde se encuentra desde hace dos semanas, narra que “Vivo en Kobe, no estamos en cuarentena, pero sí cancelaron eventos que ya estaban agendados y me la paso en el gimnasio procurando entrenar diario”.

Mientras que Elías Islas Leyva, quien vive en Toronto, Canadá, donde ha detenido su actividad laboral en la construcción, sin poder enviar dinero a México: “La gente pues si está guardada en sus casas obvio yo igual porque pararon el trabajo, si no ya estaría en la labor, casi no hay gente, pero todo tranquilo”.

Su situación, dice, se vuelve más complicada dependiendo el tiempo que dure la contingencia, pues sin dinero y sin tener que comer, será más difícil mantener la cuarentena.

Misael Martínez Garrido originario de Santiago Tulantepec, es un estudiante de Contaduría, ciudadano americano en Pomona, California.

“Acá los lugares de comida sólo venden para llevar, la gente no sale, las calles están vacías y te detienen para preguntarte a donde te diriges y si no hay necesidad te regreses a tu casa”, dijo Misael.

Allá son varias semanas que llevan en cuarentena, y las escuelas y espacios públicos han detenido cualquier actividad.

Los hidalguenses coincidieron, que, esperan que en México se tomen las cosas en serio y que la epidemia no afecte a sus familias, ni a sus conocidos, pues el estar lejos, solo les permite estar al pendiente por teléfono o por redes sociales.

Hidalguenses, originarios de Tulancingo y la región, quienes habitan en distintos puntos del planeta, cada uno viviendo diferentes circunstancias ante la contingencia sanitaria por el CODVI-19, narran algunas experiencias donde ahora radican, tal es el caso de un médico en Brasil, un luchador en Japón y un trabajador de la construcción en Canadá.

“Asumo con seriedad y responsabilidad lo que está pasando; debemos continuar protegiéndonos y evitar que se pierdan más vidas”, dijo el doctor José Plutarco Gutiérrez Yáñez, quien vivía en Tulancingo, y, que ahora, habita en Brasil.

Especialista en Cardiología, vive en Porto Alegre, donde desde hace tres semanas iniciaron el aislamiento social a excepción de servicios esenciales, supermercados y farmacias, y por supuesto, la atención médica.

“Debemos adoptar las medidas que mundialmente se están realizando, aislamiento social, cuidados con la limpieza, unión social y crear planos de organización en el sistema de salud para tratamiento de la pandemia y así evitar que los casos ultrapasen la capacidad hospitalaria”.

Mientras que Jimmy, luchador nacido en Tulancingo y quien se aventuró a la conquista de Japón, en donde se encuentra desde hace dos semanas, narra que “Vivo en Kobe, no estamos en cuarentena, pero sí cancelaron eventos que ya estaban agendados y me la paso en el gimnasio procurando entrenar diario”.

Mientras que Elías Islas Leyva, quien vive en Toronto, Canadá, donde ha detenido su actividad laboral en la construcción, sin poder enviar dinero a México: “La gente pues si está guardada en sus casas obvio yo igual porque pararon el trabajo, si no ya estaría en la labor, casi no hay gente, pero todo tranquilo”.

Su situación, dice, se vuelve más complicada dependiendo el tiempo que dure la contingencia, pues sin dinero y sin tener que comer, será más difícil mantener la cuarentena.

Misael Martínez Garrido originario de Santiago Tulantepec, es un estudiante de Contaduría, ciudadano americano en Pomona, California.

“Acá los lugares de comida sólo venden para llevar, la gente no sale, las calles están vacías y te detienen para preguntarte a donde te diriges y si no hay necesidad te regreses a tu casa”, dijo Misael.

Allá son varias semanas que llevan en cuarentena, y las escuelas y espacios públicos han detenido cualquier actividad.

Los hidalguenses coincidieron, que, esperan que en México se tomen las cosas en serio y que la epidemia no afecte a sus familias, ni a sus conocidos, pues el estar lejos, solo les permite estar al pendiente por teléfono o por redes sociales.

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