/ sábado 19 de septiembre de 2020

Recolección de hongos, conocimiento ancestral

En gran parte de la zona boscosa de Acaxochitlán y en otras zonas de Hidalgo

En comunidades de la zona otomí tepehua, numerosas personas se dedican a la recolección de hongos en áreas forestales, ya sea para consumo en el hogar o para la comercialización en las plazas de municipios como Acaxochitlán, Tenango o San Bartolo Tutotepec.

El monte ofrece una gran cantidad en esta temporada de lluvias; hay de todos los colores, tamaños y sabores, tan solo en una de las 12 hectáreas del complejo boscoso La Montaña Viviente de Acaxochitlán hay por lo menos unos 30 diferentes; pero no todos pueden comerse, porque hay tóxicos y alucinógenos. Y otros más como las yemas o escobetas, orejitas y pancitas, además de los llamados azules, rojos, venados, mololoches, y un sinfín de nombres que tienen estos hongos silvestres, aptos para el consumo humano.

Angelica Melo quien nació en este municipio dice que desde niña, sus abuelos le enseñaron a reconocer cuáles podían prepararse para la comida, y cuáles no. Sin duda, añade, una tarea nada fácil porque hay muchos que se parecen, pero hay características que distinguen a uno apto para cocinar y otro que no lo es y que puede llevar al hospital.

Ejemplifica: Si son punteados en la parte de arriba del hongo llamado “sombrero”, esos no pueden cortarse, porque incluso el veneno pudiera contaminar las manos. Otras que parecen “orejas”, son tóxicos igual y la diferencia está en la parte de abajo, si se abre como las hojas de un libro, no son aptos para el consumo humano, en tanto los que están más cerrados, sí.

La gente que ha recibido la enseñanza como ella, sabe muy bien cuáles si y cuáles no. Sin embargo, hay quien se aventura a ir a la zona boscosa y buscar entre los árboles y debajo de la hojarasca pero existen riesgos. Lo mejor es ir a recolectarlos en esta temporada de lluvia con alguien que conozca sobre el tema.

“La naturaleza es sabia, incluso, en el terreno puede haber buenos y malos. Las babosas, hormigas y escarabajos suelen comer los buenos nunca los malos, esa es una característica; los tóxicos perduran más en el campo hasta quince días cuando empiezan a pudrirse en comparación a los comestibles cuyo tiempo de vida es de cinco días”

Se deben cortar desde el pie nunca se arrancan pues hay que permitir, para que las esporas sigan dispersandose para que al próximo año vuelvan a crecer. De tocarse la volva o raíz, se acabaría la oportunidad de que sigan reproduciéndose.

En comunidades de la zona otomí tepehua, numerosas personas se dedican a la recolección de hongos en áreas forestales, ya sea para consumo en el hogar o para la comercialización en las plazas de municipios como Acaxochitlán, Tenango o San Bartolo Tutotepec.

El monte ofrece una gran cantidad en esta temporada de lluvias; hay de todos los colores, tamaños y sabores, tan solo en una de las 12 hectáreas del complejo boscoso La Montaña Viviente de Acaxochitlán hay por lo menos unos 30 diferentes; pero no todos pueden comerse, porque hay tóxicos y alucinógenos. Y otros más como las yemas o escobetas, orejitas y pancitas, además de los llamados azules, rojos, venados, mololoches, y un sinfín de nombres que tienen estos hongos silvestres, aptos para el consumo humano.

Angelica Melo quien nació en este municipio dice que desde niña, sus abuelos le enseñaron a reconocer cuáles podían prepararse para la comida, y cuáles no. Sin duda, añade, una tarea nada fácil porque hay muchos que se parecen, pero hay características que distinguen a uno apto para cocinar y otro que no lo es y que puede llevar al hospital.

Ejemplifica: Si son punteados en la parte de arriba del hongo llamado “sombrero”, esos no pueden cortarse, porque incluso el veneno pudiera contaminar las manos. Otras que parecen “orejas”, son tóxicos igual y la diferencia está en la parte de abajo, si se abre como las hojas de un libro, no son aptos para el consumo humano, en tanto los que están más cerrados, sí.

La gente que ha recibido la enseñanza como ella, sabe muy bien cuáles si y cuáles no. Sin embargo, hay quien se aventura a ir a la zona boscosa y buscar entre los árboles y debajo de la hojarasca pero existen riesgos. Lo mejor es ir a recolectarlos en esta temporada de lluvia con alguien que conozca sobre el tema.

“La naturaleza es sabia, incluso, en el terreno puede haber buenos y malos. Las babosas, hormigas y escarabajos suelen comer los buenos nunca los malos, esa es una característica; los tóxicos perduran más en el campo hasta quince días cuando empiezan a pudrirse en comparación a los comestibles cuyo tiempo de vida es de cinco días”

Se deben cortar desde el pie nunca se arrancan pues hay que permitir, para que las esporas sigan dispersandose para que al próximo año vuelvan a crecer. De tocarse la volva o raíz, se acabaría la oportunidad de que sigan reproduciéndose.

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