/ lunes 24 de junio de 2024

Mis ganas de vivir son tantas, que he hecho lo inimaginable: mujer con cáncer 

Además de seguir al pie de la letra con sus tratamientos y quimioterapias, también optó por probar alternativas

La señora Samira es una mujer de 73 años de edad y padece un cáncer en el colon, etapa cuatro; diagnosticada con muy pocas esperanzas de vida por parte de los médicos, pero con todas las ganas del mundo por luchar, vivir y no dejar sólo a su viejito, y por ello ha realizado un sin fin de remedios que le recomiendan y en que su vida pensó hacerlos, y aunque pareciera un milagro, su salud ha mejorado considerablemente.

“A mi me diagnosticaron hace casi ocho meses, yo sentí que ya era lo último porque me dijeron que estaba en etapa cuatro y que ya no había nada que hacer por mí porque ya estaba el tumor muy grande, me cubría todo el colon y me iban a tener que abrir pero solo para que viviera unos días, pero pues gracias a Dios acá sigo”, dijo doña Samira.

Agregó que, además de seguir al pie de la letra su tratamiento médico y recibir quimioterapias, no faltó un amigo de la familia que en su afán de querer ayudar, le recomendó a ella o a sus hijos algún remedio exotico, que aún con su pesar hizo para seguir con sus hijos, nietos y esposo.

“Pues mira, primero me dieron la víbora de cascabel, me la hacían tostada y me la comía así o en la sopa. Después me dieron un animal muy feo (...) un zopilote, me daban a beber la sangre cruda, pero es una cosa muy asquerosa y dan muchos nervios, pero las ansias de vivir y, ver a mis hijos como estaban unidos para que yo me mejorara pues hice un esfuerzo grande para tomarla, primero me vomitaba”, narró con nervios la señora.

Posterior a beber su sangre, cocían al animal y le se lo daban a comer en caldo. También le dan guanábana, tanto en agua como en té, así como la pulpa del coco.

“Me daba mucho miedo y asco, pero pues era una cosa para salvar mi vida, lo hice sin dudar, mis ganas de vivir son más grandes que todo, he sentido que voy mejorando, pero tengo miedo que de momento a otro me vaya a atacar muy fuerte”, dijo.

El remedio de la sangre del zopilote se lo recomendó una amiga de la familia, que al enterarse de la enfermedad de doña Samira, no dudo ni un segundo en compartirlo, pues su mamá padecía de lo mismo y gracias a este remedio mejoró y aun sigue en este plano terrenal. “A muchas personas les ha ayudado, pero va todo junto, la medicina que nunca se deja y los remedios que nos van diciendo y hacemos con fe”.

Con mucha felicidad dijo que, si bien por el momento ha suspendido estos remedios, pues su estado de salud mejoró considerablemente, está consciente que en cualquier momento puede atacar nuevamente la enfermedad. Además de puntualizar que estos remedios no son para curar o erradicar la enfermedad, únicamente es para mantenerse fuerte y con energía, pues las quimioterapias son demasiado agresivas.

“Es el cúmulo de todo lo que me han dado más la medicina, pues en ningún momento dejé de asistir a la quimio…quema mucho, sufre uno demasiado, mi lengua también me duele mucho, no puedo comer cítricos ni picante; incluso se me pintaron las manos y los pies,pero por el ansia de vivir ahí va uno soprotantro todo”, dijo mientras mostraba sus manos y pies pintados de un color café oxidado.

En tanto, Laura Galvan, una de sus hijas, dijo que pese a que algunas veces no creen en este tipo de remedios, han hecho hasta donde ella (la señora Samira) se los ha permitido o quiere llegar, pues aunque a veces exista la duda o el recelo de que tan benéfico pueda ser, investigado se dieron cuenta de que estos tipos de animales al ser ponzoñosos, carroñeros y vivir en lugares extremos, su sistema inmunológico es más resistente al de los humanos, razón por la que pueden aminorar las molestias de un paciente con cáncer.

“Es caro…más que caro es muy complejo conseguirlos y sacrificarlos, porque es una especie que no habita en todos lados cada vez hay menos. No es como si mataras un pollo, hay que saber como agarrar el animal y degollarlo, además de que su olor es muy penetrante y dura varios días en la casa y en el medio ambiente, además de que quien lo hacía se tenía que preparar mentalmente”, expresó.

Puntualizó que si bien, tanto ellos como su mamá han tenido la facilidad y energía para hacer estos remedios exóticos, recordó que en México no es valida la eutanasia, por lo que es valido cuando una persona enferma decida ya no luchar por su vida o seguir haciendo remedios.

“La última vez que se hizo sus exámenes de antígeno carcinoembrionario (CEA, por sus siglas en inglés), el nivel de cáncer disminuyó muchísimo, razón por la que pausó estos remedios, pero sigue con sus tratamientos médicos.


La señora Samira es una mujer de 73 años de edad y padece un cáncer en el colon, etapa cuatro; diagnosticada con muy pocas esperanzas de vida por parte de los médicos, pero con todas las ganas del mundo por luchar, vivir y no dejar sólo a su viejito, y por ello ha realizado un sin fin de remedios que le recomiendan y en que su vida pensó hacerlos, y aunque pareciera un milagro, su salud ha mejorado considerablemente.

“A mi me diagnosticaron hace casi ocho meses, yo sentí que ya era lo último porque me dijeron que estaba en etapa cuatro y que ya no había nada que hacer por mí porque ya estaba el tumor muy grande, me cubría todo el colon y me iban a tener que abrir pero solo para que viviera unos días, pero pues gracias a Dios acá sigo”, dijo doña Samira.

Agregó que, además de seguir al pie de la letra su tratamiento médico y recibir quimioterapias, no faltó un amigo de la familia que en su afán de querer ayudar, le recomendó a ella o a sus hijos algún remedio exotico, que aún con su pesar hizo para seguir con sus hijos, nietos y esposo.

“Pues mira, primero me dieron la víbora de cascabel, me la hacían tostada y me la comía así o en la sopa. Después me dieron un animal muy feo (...) un zopilote, me daban a beber la sangre cruda, pero es una cosa muy asquerosa y dan muchos nervios, pero las ansias de vivir y, ver a mis hijos como estaban unidos para que yo me mejorara pues hice un esfuerzo grande para tomarla, primero me vomitaba”, narró con nervios la señora.

Posterior a beber su sangre, cocían al animal y le se lo daban a comer en caldo. También le dan guanábana, tanto en agua como en té, así como la pulpa del coco.

“Me daba mucho miedo y asco, pero pues era una cosa para salvar mi vida, lo hice sin dudar, mis ganas de vivir son más grandes que todo, he sentido que voy mejorando, pero tengo miedo que de momento a otro me vaya a atacar muy fuerte”, dijo.

El remedio de la sangre del zopilote se lo recomendó una amiga de la familia, que al enterarse de la enfermedad de doña Samira, no dudo ni un segundo en compartirlo, pues su mamá padecía de lo mismo y gracias a este remedio mejoró y aun sigue en este plano terrenal. “A muchas personas les ha ayudado, pero va todo junto, la medicina que nunca se deja y los remedios que nos van diciendo y hacemos con fe”.

Con mucha felicidad dijo que, si bien por el momento ha suspendido estos remedios, pues su estado de salud mejoró considerablemente, está consciente que en cualquier momento puede atacar nuevamente la enfermedad. Además de puntualizar que estos remedios no son para curar o erradicar la enfermedad, únicamente es para mantenerse fuerte y con energía, pues las quimioterapias son demasiado agresivas.

“Es el cúmulo de todo lo que me han dado más la medicina, pues en ningún momento dejé de asistir a la quimio…quema mucho, sufre uno demasiado, mi lengua también me duele mucho, no puedo comer cítricos ni picante; incluso se me pintaron las manos y los pies,pero por el ansia de vivir ahí va uno soprotantro todo”, dijo mientras mostraba sus manos y pies pintados de un color café oxidado.

En tanto, Laura Galvan, una de sus hijas, dijo que pese a que algunas veces no creen en este tipo de remedios, han hecho hasta donde ella (la señora Samira) se los ha permitido o quiere llegar, pues aunque a veces exista la duda o el recelo de que tan benéfico pueda ser, investigado se dieron cuenta de que estos tipos de animales al ser ponzoñosos, carroñeros y vivir en lugares extremos, su sistema inmunológico es más resistente al de los humanos, razón por la que pueden aminorar las molestias de un paciente con cáncer.

“Es caro…más que caro es muy complejo conseguirlos y sacrificarlos, porque es una especie que no habita en todos lados cada vez hay menos. No es como si mataras un pollo, hay que saber como agarrar el animal y degollarlo, además de que su olor es muy penetrante y dura varios días en la casa y en el medio ambiente, además de que quien lo hacía se tenía que preparar mentalmente”, expresó.

Puntualizó que si bien, tanto ellos como su mamá han tenido la facilidad y energía para hacer estos remedios exóticos, recordó que en México no es valida la eutanasia, por lo que es valido cuando una persona enferma decida ya no luchar por su vida o seguir haciendo remedios.

“La última vez que se hizo sus exámenes de antígeno carcinoembrionario (CEA, por sus siglas en inglés), el nivel de cáncer disminuyó muchísimo, razón por la que pausó estos remedios, pero sigue con sus tratamientos médicos.


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