/ miércoles 12 de agosto de 2020

Fallece Saúl Uribe, defensor del patrimonio histórico

Víctima del coronavirus a los 92 años, el reconocido abogado dejó un importante legado cultural

ALTIPLANO DE HIDALGO.- Saúl Uribe Ahuja siempre fue un personaje distinguido, un abogado de renombre entre las décadas de los cincuenta y los setenta; sin embargo, decidió trascender más allá de su profesión interesándose en revalorar el patrimonio cultural e histórico del país.

En el Altiplano, quizá una de sus aportaciones más importantes fue su lucha para conseguir que la Unesco declarara el Acueducto del Padre Tembleque como Patrimonio Histórico de la Humanidad.Raúl Enciso, integrante de la agrupación Los Llanos de Apan y amigo del ahora desaparecido, señaló que Saúl Uribe nació en la ciudad de Orizaba, Veracruz, y desde muy joven fue un hombre destacado.“

La Universidad Nacional Autónoma de México le otorgó el Premio «Miguel Lanz Duret» por su promedio de 9.8 y se recibió como abogado con la tesis Derecho Natural, concepto que hoy se conoce como Derechos Humanos”.

Asimismo, señaló que se caracterizó por ser un gran impulsor de la cultura mexicana y defensor de las haciendas en la región, entre estas la de San Francisco de Ocotepec, en Apan, la cual heredó de su padre y que perteneciera a Leona Vicario, por ello es catalogada como monumento histórico nacional.

No obstante, dijo, algunas de las aportaciones más importantes las realizó en Hidalgo, porque fue gracias a muchos de los documentos y libros con los que contaba que se conformaron los expedientes entregados a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a fin de que en 2015 el Acueducto del Padre Tembleque fuera designado como Patrimonio Histórico de la Humanidad.

El copropietario de la Hacienda Casa Grande en Zempoala, Raúl Enciso, detalló que su amigo hizo una importante donación de estos libros de carácter histórico a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y posiblemente una de sus bibliotecas rememoraría el nombre de Saúl Uribe en uno de estos edificios.

Agregó que previo a su fallecimiento, dos infartos cerebrales lo dejaron con algunas limitaciones físicas, pero comentó que su contribución para revalorar los sitios y monumentos históricos nunca se detuvo y que entre sus últimas charlas, sabe, dejó pendiente la conclusión de un libro en el que se recuperara la información de todas las haciendas existentes en el país.

Por último, el también promotor del legado histórico aseveró que Saúl Uribe Ahuja procreó ocho hijos con doña Luz Barroso Barona, y tiene 24 nietos.

ALTIPLANO DE HIDALGO.- Saúl Uribe Ahuja siempre fue un personaje distinguido, un abogado de renombre entre las décadas de los cincuenta y los setenta; sin embargo, decidió trascender más allá de su profesión interesándose en revalorar el patrimonio cultural e histórico del país.

En el Altiplano, quizá una de sus aportaciones más importantes fue su lucha para conseguir que la Unesco declarara el Acueducto del Padre Tembleque como Patrimonio Histórico de la Humanidad.Raúl Enciso, integrante de la agrupación Los Llanos de Apan y amigo del ahora desaparecido, señaló que Saúl Uribe nació en la ciudad de Orizaba, Veracruz, y desde muy joven fue un hombre destacado.“

La Universidad Nacional Autónoma de México le otorgó el Premio «Miguel Lanz Duret» por su promedio de 9.8 y se recibió como abogado con la tesis Derecho Natural, concepto que hoy se conoce como Derechos Humanos”.

Asimismo, señaló que se caracterizó por ser un gran impulsor de la cultura mexicana y defensor de las haciendas en la región, entre estas la de San Francisco de Ocotepec, en Apan, la cual heredó de su padre y que perteneciera a Leona Vicario, por ello es catalogada como monumento histórico nacional.

No obstante, dijo, algunas de las aportaciones más importantes las realizó en Hidalgo, porque fue gracias a muchos de los documentos y libros con los que contaba que se conformaron los expedientes entregados a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a fin de que en 2015 el Acueducto del Padre Tembleque fuera designado como Patrimonio Histórico de la Humanidad.

El copropietario de la Hacienda Casa Grande en Zempoala, Raúl Enciso, detalló que su amigo hizo una importante donación de estos libros de carácter histórico a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y posiblemente una de sus bibliotecas rememoraría el nombre de Saúl Uribe en uno de estos edificios.

Agregó que previo a su fallecimiento, dos infartos cerebrales lo dejaron con algunas limitaciones físicas, pero comentó que su contribución para revalorar los sitios y monumentos históricos nunca se detuvo y que entre sus últimas charlas, sabe, dejó pendiente la conclusión de un libro en el que se recuperara la información de todas las haciendas existentes en el país.

Por último, el también promotor del legado histórico aseveró que Saúl Uribe Ahuja procreó ocho hijos con doña Luz Barroso Barona, y tiene 24 nietos.

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