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Soberanía y política

  • Nuvia Mayorga

Tulancingo, Hidalgo.- El mensaje del presidente Enrique Peña Nieto en torno a la situación de las relaciones con el gobierno de Estados Unidos de América (EUA) fue contundente, en el sentido de que México es una Nación soberana con capacidad para dialogar con cualquier otro país. Al mismo tiempo, el titular del Ejecutivo federal dejó en claro que frente a toda presión del exterior, los mexicanos podemos unir posiciones y responder unificadamente en defensa de los intereses de la Nación y de todos y cada uno de los mexicanos.
La relevancia de la postura fijada puso en evidencia el hecho de que México está en la mejor disposición de negociar y revisar todos los temas que implica una agenda bilateral tan amplia y delicada como la que tenemos con el vecino del norte, pero esto siempre y cuando ocurra en condiciones de respeto a las soberanías y en condiciones de igualdad y reciprocidad de trato. De este modo, pese a la relevancia que tienen el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el combate al crimen organizado y el fenómeno de la migración, entre otros asuntos, es claro que la negociación no puede avanzar en un clima de tensión y amenazas.
El Senado de la República y las diferentes fuerzas políticas también dieron una muestra de congruencia y compromiso en la defensa de la dignidad del nuestro país. La coincidencia es de reconocerse, pero también nos remonta a épocas en las que los mexicanos han tenido que enfrentar el acoso externo y como, ante la amenza, solamente la unidad nacional nos permitió superar situaciones críticas en las relaciones con el exterior y en particular las vividas en esta relacion bilateral con EUA.
En esta idea, y bajo la prioridad del interés nacional, la discusión pública debe llevar también a una identificación de acuerdos fundamentales que garanticen el desarrollo económico, la equidad social y el fortalecimiento de nuestra democracia. La relación entre fuerzas políticas y entre los sectores público, privado y social, debe dar paso a una ruta fortalecimiento de las instituciones del Estado, de la economía y de la paz social. Solo por esta vía es factible proteger y consolidar las bases de nuestra soberanía y el sentido de identidad y unidad nacional.
La historia de México es vasta en experiencias de mejoría institucional y social, así como en la defensa del interés nacional. El país en distintos momentos ha tenido la capacidad de mostrar unidad frente a los retos del exterior, lo que le ha permitido ser un interlocutor válido en la esfera internacional, aportar soluciones a conflictos regionales y de encabezar iniciativas mundiales a favor de la paz y el desarrollo. La participación mexicana en la arena internacional es importante y seguirá siéndolo. El mensaje presidencial precisa la capacidad y voluntad del Estado mexicano para negociar, pero también que existe la fortaleza suficiente para exigir respeto y un ambiente adecuado para escuchar y plantear puntos de vista, para proponer alternativas y acercar posiciones. De eso se trata una negociación, más aún en una relación bilateral en donde lo que debe prevalecer es el equilibrio y el benficio mutuo.
Por eso es importante que en la coyuntura actual, el Gobierno de la República fuera muy claro en su posición y rechazara todo intento de menoscabar su capacidad de iniciativa y diálogo. Para México y Estados Unidos de América, sobre todo para sus ciudadanos, es importante que sus gobiernos alcancen acuerdos que los beneficien y no que se construyan barreras. En esta época de comunicaciones ágiles e instantáneas la comunicación y el entendimiento entre países no puede ir en sentido contrario. Lo que se requiere es una mayor disposición al diálogo y al acuerdo, pero siempre sobre la base del respeto al interlocutor y a los acuerdos que se vayan alcanzando.