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Plan de reacción inmediata

  • Hebert Morales Zaragoza

Tulancingo, Hidalgo.-  Debemos tener presente que si bien es fundamental prevenir que la violencia escolar crezca dentro de nuestros centros educativos con acciones de prevención y desaliento a este tipo de prácticas, también es necesario saber cómo reaccionar cuando estamos ya ante un posible caso de acoso. Es importante perder el miedo a reconocer que en todas las instituciones educativas se puede originar este tipo de situaciones, la verdadera importancia radica en cómo las atendamos y solucionemos.
Existen autoridades escolares que en el afán de querer dar la mejor imagen de sus escuelas se niegan a reconocer que sus alumnas o alumnos pueden estar siendo víctimas o agresores, permitiendo que la violencia vaya creciendo de manera exponencial hasta que ya no puede ser ocultada. Para que esto no ocurra debemos ser consientes de que un fenómeno como la violencia no se niega, se enfrenta, y eso solo podemos hacerlo si nos preparamos para atacarla, pero desde acciones conjuntas y no de manera aislada.
Un protocolo de actuación nos permite justamente enfrentar el problema desde una perspectiva multidisciplinaria, enfocando todos los esfuerzos de la comunidad educativa hacia un mismo fin, nos brinda las directrices para ir caminando de manera ordenada en la búsqueda de una resolución favorable para las partes involucradas, nos guía para que sepamos qué hacer cuando existe la sospecha o la denuncia de un caso, a quién acudir y los pasos a seguir, es decir, nos permite atender el caso de manera profesional, sin enfocarnos solamente en el castigo unilateral, sino en la solución de fondo y la atención adecuada tanto de agresores, agredidos y observadores, ya que todos, de manera directa o indirecta, se ven afectados por este tipo de conflictos.
Les aseguro que en la medida que se vayan involucrando en la creación de sus protocolos de actuación irá cambiando la óptica con que observan, previenen y enfrentan el fenómeno de la violencia, ya que acercarnos a temáticas como la solución pacifica de conflictos, educación para la paz, disciplina con amor, entre otros temas obligados para la correcta aplicación de nuestros protocolos, los hará crecer no solo como comunidad, sino como padres y madres de familia; les permitirá entender que la escucha activa, la tolerancia y el respeto que mostremos a nuestros hijos se verán reflejados en la forma en que ellos traten a los demás, y que observar detenidamente cualquier tipo de cambio en ellos, interesarnos por sus amistades y estados de ánimo nos puede alertar sobre si están siendo acosados o convirtiéndose en acosadores.
El trabajo en equipo siempre es un reto, pero los resultados, sin duda, son mucho más certeros y exitosos cuando todos aportamos de manera constructiva nuestras ideas y puntos de vista. Seamos partícipes del cambio, no solo de la crítica. Contar con un protocolo de actuación nos dará la certeza de estar preparados para enfrentar el multifacético fenómeno social de la violencia escolar cuando se presente, además de que las mesas de trabajo, talleres, cursos y todas aquellas herramientas de sensibilización de las que podamos allegarnos en nuestras comunidades educativas, harán la diferencia en la calidad de educación y atención que brindamos a nuestras hijas e hijos.
Nos leemos pronto para seguir abordando este interesante tema.
Saludos, estimados lectores.