imagotipo

Los Políticos

  • Alejandro Sierra

Campañas que siembran rencor
“Década perdida” en la vivienda
No más concentración de micro-casas

Tulancingo, Hidalgo.-  LA AGRESIVIDAD DE LAS PRECAMPAÑAS presidenciales muestra el grado de aspereza que se espera en las campañas formales.
Nadie se salva. Todos contra todos. Los seguidores de uno y otro competidor pegan sin piedad, abiertamente o anónimamente a través de redes sociales.
La batalla está declarada. Se juega nada menos que el futuro del país.
EL MÁS GOLPEADO, sin duda, es el abanderado de la coalición Todos por México, de PRI, PANAL y PVEM, José Antonio Meade Kuribreña de quien hacen mofa hasta de su aspecto.
LA EXCEPCIÓN es la ocurrencia de Aurelio Nuño de mostrar las palabras de halago que, es su momento, tuvo para el precandidato Meade su actual oponente Ricardo Anaya.
Todo parece valerse en esa lucha sin cuartel y sin reglas.
Son las campañas del rencor.
EN MENOR nivel, los ataques y las burlas se dirigen contra Raúl Anaya candidato de la coalición Por México al Frente integrada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano debido, entre otras cosas, a su sospechosa fortuna, al grado que le pegan hasta sus propios correligionarios panistas.
NO SE SALVA de la andanada el eterno aspirante presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, que de ser peligro para México ahora es tildado de socio de los rusos, lo que no causó primeramente ningún efecto en el electorado, pero podría resurgir con lo declarado al respecto por el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson.
LOS ADVERSARIOS, particularmente Anaya, insisten en decirle “Nini” porque ni estudia ni trabaja y ha vivido a costa del erario, léase prerrogativas, durante 18 años.
SE ataca a AMLO por lo que califican como bajo desempeño como jefe de Gobierno en el Distrito Federal, además de compararlo con Nicolás Maduro.
EN LAS precampañas, que en realidad son campañas, los precandidatos, que para efectos prácticos ya son candidatos, nadie perdona y se genera una atmósfera política viciada y polarizada que divide a los ciudadanos.
HASTA EN LAS TERTULIAS surgen las pasiones partidistas en las vísperas de la mayor batalla electoral en que nadie puede decir que tiene el triunfo en la bolsa…
ESTUVIERON DE ACUERDO el gobernador Omar Fayad y el director general de Infonavit, David Penchyna, en descentralizar la construcción de vivienda en Hidalgo.
EL HIDALGUENSE DAVID Penchyna llamó “década perdida” a la comprendida entre 2000 y 2010 debido a que entonces la autoridad federal propició la anarquía en la proliferación de vivienda de interés social.
ESTO BIEN consta a los hidalguenses pues surgieron como hongos fraccionamientos en Pachuca, Mineral de La Reforma y Tizayuca, lo que respondía solamente a intereses económicos de los desarrolladores, pero que carecían de servicios, conectividad para el transporte, hospitales y escuelas. Puro negocio, a costa de lo que ahora vemos: inseguridad, hacinamiento e inmuebles abandonados.
ESO SE FRENA porque está vedada la edificación de pequeñas viviendas en la zona metropolitana de Pachuca y el sur del estado, para llevarlas a lugares donde realmente se necesitan en las regiones de Actopan, Huichapan, Zempoala y Tulancingo.
POR CIERTO QUE, durante la firma de colaboración para el mejoramiento y fomento a la vivienda, Omar Fayad resaltó el destacado papel de Penchyna al frente de la institución, pues logró subir los montos de créditos individuales hasta un millón 700 mil pesos, mantener las tasas de interés y ampliar los beneficios al grado que tan solo en un año se han otorgado a nivel nacional 533 mil créditos para darle patrimonio a los trabajadores y sus familias.
Sin duda es relevante el rol del funcionario hidalguense que no ha hecho quedar mal, por el contrario, a la administración federal.
EL VIERNES PASADO, se suspendió la visita del gobernador Omar Fayad a la actividad de entrega de estímulos a entrenadores y atletas medallistas, después de la cual se esperaban tronantes declaraciones en torno al Tuzogate y otros espinosos temas, pero que podrían ser abordados en esta semana.