/ sábado 21 de marzo de 2020

Margarita Maza y Benito Juárez

La historia a veces se confabula para mostrar solo una parte de la personalidad de seres humanos que son un referente histórico. La vida de Benito Pablo Juárez García, lo ha convertido en una figura central de México. Las exaltaciones de las que ha sido objeto, lo han colocado en un sitial de honor; pero también lo han mostrado como un ser de bronce, despojado de afectos y angustias que experimenta el esposo, el padre de familia.

Estos momentos, quizá pequeños, ante la tarea de construir una nación independiente, parecerían algo sencillos y no dignos de la escritura. Sin embargo estos hechos caseros forman parte de su vida que se suman y complementan su personalidad, dándole un especial y completo sentido humano, sin el cual, entonces si tendríamos un héroe de concreto.

La relación epistolar entre Margarita Maza y Benito Juárez nos hablan de eso, de la vida de un matrimonio que estuvo lleno incluso de desamparo: Nueva York, noviembre 10, 1865 Mi estimado Juárez. Te pongo ésta para decirte que todos estamos buenos y por tu última carta de 29, hemos visto con gusto que tú estás lo mismo. Yo estoy sin ninguna enfermedad; pero la tristeza que tengo es tan grande que me hace sufrir mucho; la falta de mis hijos me mata.

Desde que me levanto los tengo presentes, recordando sus padecimientos y culpándome siempre creyendo que yo tengo la culpa de que se hayan muerto: ese remordimiento me hace sufrir mucho y creo que esto me mata, no encuentro remedio y sólo me tranquiliza por algunos momentos, que me he de morir y prefiero mil veces la muerte a la vida que tengo; me es insoportable sin ti y sin mis hijos. Tú te acuerdas el miedo que yo le tenía a la muerte, pues ahora es lo único que me dará consuelo. No culpo que muchas personas se maten cuando pierden la esperanza de volver a tener tranquilidad; si yo fuera de más valor ya lo hubiera hecho hace un año.

Ese tiempo peco de llorar de día y de noche y de haber perdido la esperanza de volver a tener, no digo gusto, tranquilidad de espíritu siquiera, de manera que si Dios no me remedia esto, que no me lo remediará, porque no he de volver a ver a mis hijos, que será lo único que me daría la vida, me queda otra esperanza. Y es que tú vengas con nosotros.

Será para mi un gran consuelo. …esta semana se irá González Ortega. Ese desgraciado no ha venido mas que a ponerse en ridículo y a que todos le conozcan lo mula que es. …recibimos la libranza de mil dos cientos pesos que mandaste. Recibe mil abrazos de todos nuestros hijos y recibe el corazón de tu esposa que desea verte. Margarita

La historia a veces se confabula para mostrar solo una parte de la personalidad de seres humanos que son un referente histórico. La vida de Benito Pablo Juárez García, lo ha convertido en una figura central de México. Las exaltaciones de las que ha sido objeto, lo han colocado en un sitial de honor; pero también lo han mostrado como un ser de bronce, despojado de afectos y angustias que experimenta el esposo, el padre de familia.

Estos momentos, quizá pequeños, ante la tarea de construir una nación independiente, parecerían algo sencillos y no dignos de la escritura. Sin embargo estos hechos caseros forman parte de su vida que se suman y complementan su personalidad, dándole un especial y completo sentido humano, sin el cual, entonces si tendríamos un héroe de concreto.

La relación epistolar entre Margarita Maza y Benito Juárez nos hablan de eso, de la vida de un matrimonio que estuvo lleno incluso de desamparo: Nueva York, noviembre 10, 1865 Mi estimado Juárez. Te pongo ésta para decirte que todos estamos buenos y por tu última carta de 29, hemos visto con gusto que tú estás lo mismo. Yo estoy sin ninguna enfermedad; pero la tristeza que tengo es tan grande que me hace sufrir mucho; la falta de mis hijos me mata.

Desde que me levanto los tengo presentes, recordando sus padecimientos y culpándome siempre creyendo que yo tengo la culpa de que se hayan muerto: ese remordimiento me hace sufrir mucho y creo que esto me mata, no encuentro remedio y sólo me tranquiliza por algunos momentos, que me he de morir y prefiero mil veces la muerte a la vida que tengo; me es insoportable sin ti y sin mis hijos. Tú te acuerdas el miedo que yo le tenía a la muerte, pues ahora es lo único que me dará consuelo. No culpo que muchas personas se maten cuando pierden la esperanza de volver a tener tranquilidad; si yo fuera de más valor ya lo hubiera hecho hace un año.

Ese tiempo peco de llorar de día y de noche y de haber perdido la esperanza de volver a tener, no digo gusto, tranquilidad de espíritu siquiera, de manera que si Dios no me remedia esto, que no me lo remediará, porque no he de volver a ver a mis hijos, que será lo único que me daría la vida, me queda otra esperanza. Y es que tú vengas con nosotros.

Será para mi un gran consuelo. …esta semana se irá González Ortega. Ese desgraciado no ha venido mas que a ponerse en ridículo y a que todos le conozcan lo mula que es. …recibimos la libranza de mil dos cientos pesos que mandaste. Recibe mil abrazos de todos nuestros hijos y recibe el corazón de tu esposa que desea verte. Margarita

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