/ jueves 12 de marzo de 2020

Feminización de la pobreza

Entre 2002 y 2014, la pobreza en América Latina disminuyó casi 16 puntos porcentuales. Durante el mismo período, sin embargo, subió 11 puntos el índice de feminidad de la pobreza, que refleja el porcentaje de mujeres pobres de 20 a 59 años con respecto a la proporción de hombres pobres de ese mismo rango. En 2014, el porcentaje de mujeres pobres era 18% superior al de los hombres.

El párrafo anterior tomado del informe de la ONU denominado "El progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe 2017: transformar economías para realizar los derechos" nos habla de la "Feminización de la pobreza", la cual desafortunadamente es un problema global, incluso hay estadísticas que indican que 7 de cada 10 pobres en el mundo son mujeres.

Según la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, la perspectiva de género refiere a la metodología y los mecanismos que permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias biológicas.

Desde una perspectiva de género, la economía explica la desigualdad que afecta a las mujeres, los datos hablarán por sí mismos, pero antes de abordarlos también haré una referencia obligada al pasado 8 y 9 de marzo donde tuvieron lugar dos tipos de protestas una con marchas y la otra con ausencias, ambas en el marco de la conmemoración del Día internacional de la mujer.

Lo que llama mi atención es que en redes sociales surgieron posicionamientos que dieron a entender que las protestas no se justificaban: "aquí no hay patriarcado, hay más privilegios para las mujeres" o bien "no hace falta un día sin mujeres, hace falta valores" etc.

José Manuel López Campos, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio CONCANACO informó que el paro Nacional "Un día sin mujeres" generó un impacto económico por 30,000 millones de pesos, esto es un 15% más de lo previsto, además dijo que la participación de las mujeres en el movimiento fue de un 70%.

¿Es necesaria la lucha feminista? Para contestar es necesario hacer un diagnóstico no sólo de carácter social o relativos a la violencia, si no económicos:

En junio de 2019, la lista Fortune 500 registró la mayor cantidad de mujeres con el cargo de directoras generales, pero la suma total aún muestra un panorama preocupante: de las 500 personas en puestos de jefatura ejecutiva que lideran las empresas con mayores ingresos, menos del 7 % son mujeres.

Según la ONU, la brecha de género en la participación en el mercado laboral entre las personas adultas en edad de plenitud laboral (de 25 a 54 años) se ha estancado en los últimos 20 años. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que en América Latina solo un 56% de las mujeres participa en el mercado laboral frente al 85% de los hombres.

En todo el mundo, las mujeres apenas ganan 77 centavos por cada dólar que gana un hombre. En el caso de las mujeres de color, las mujeres inmigrantes y las madres, esta brecha es aún mayor. La denominada “penalización por maternidad” obliga a las mujeres a trabajar en la economía informal, a aceptar trabajos eventuales o a tiempo parcial, y tiende a ser mayor en los países en desarrollo que en los países desarrollados.

Como podemos apreciar si existe una desigualdad muy marcada por género, entonces la lucha por los derechos humanos de todas las mujeres del mundo y las mexicanas está plenamente justificada, la forma de llevarlo a cabo es decisión de cada uno, pero no debemos minimizar el enorme problema y tampoco ser indiferentes.

Entre 2002 y 2014, la pobreza en América Latina disminuyó casi 16 puntos porcentuales. Durante el mismo período, sin embargo, subió 11 puntos el índice de feminidad de la pobreza, que refleja el porcentaje de mujeres pobres de 20 a 59 años con respecto a la proporción de hombres pobres de ese mismo rango. En 2014, el porcentaje de mujeres pobres era 18% superior al de los hombres.

El párrafo anterior tomado del informe de la ONU denominado "El progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe 2017: transformar economías para realizar los derechos" nos habla de la "Feminización de la pobreza", la cual desafortunadamente es un problema global, incluso hay estadísticas que indican que 7 de cada 10 pobres en el mundo son mujeres.

Según la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, la perspectiva de género refiere a la metodología y los mecanismos que permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias biológicas.

Desde una perspectiva de género, la economía explica la desigualdad que afecta a las mujeres, los datos hablarán por sí mismos, pero antes de abordarlos también haré una referencia obligada al pasado 8 y 9 de marzo donde tuvieron lugar dos tipos de protestas una con marchas y la otra con ausencias, ambas en el marco de la conmemoración del Día internacional de la mujer.

Lo que llama mi atención es que en redes sociales surgieron posicionamientos que dieron a entender que las protestas no se justificaban: "aquí no hay patriarcado, hay más privilegios para las mujeres" o bien "no hace falta un día sin mujeres, hace falta valores" etc.

José Manuel López Campos, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio CONCANACO informó que el paro Nacional "Un día sin mujeres" generó un impacto económico por 30,000 millones de pesos, esto es un 15% más de lo previsto, además dijo que la participación de las mujeres en el movimiento fue de un 70%.

¿Es necesaria la lucha feminista? Para contestar es necesario hacer un diagnóstico no sólo de carácter social o relativos a la violencia, si no económicos:

En junio de 2019, la lista Fortune 500 registró la mayor cantidad de mujeres con el cargo de directoras generales, pero la suma total aún muestra un panorama preocupante: de las 500 personas en puestos de jefatura ejecutiva que lideran las empresas con mayores ingresos, menos del 7 % son mujeres.

Según la ONU, la brecha de género en la participación en el mercado laboral entre las personas adultas en edad de plenitud laboral (de 25 a 54 años) se ha estancado en los últimos 20 años. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que en América Latina solo un 56% de las mujeres participa en el mercado laboral frente al 85% de los hombres.

En todo el mundo, las mujeres apenas ganan 77 centavos por cada dólar que gana un hombre. En el caso de las mujeres de color, las mujeres inmigrantes y las madres, esta brecha es aún mayor. La denominada “penalización por maternidad” obliga a las mujeres a trabajar en la economía informal, a aceptar trabajos eventuales o a tiempo parcial, y tiende a ser mayor en los países en desarrollo que en los países desarrollados.

Como podemos apreciar si existe una desigualdad muy marcada por género, entonces la lucha por los derechos humanos de todas las mujeres del mundo y las mexicanas está plenamente justificada, la forma de llevarlo a cabo es decisión de cada uno, pero no debemos minimizar el enorme problema y tampoco ser indiferentes.

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