/ jueves 18 de junio de 2020

Con prosperidad, habrá bienestar

Pedro Luis Noble Monterrubio


Según la Foreign Direct Investment (FDI) Confidence Index A.T. Kearney, con representación también en nuestro país, publico al inicio de la presente semana, un estudio analítico que expone la salida de México de un grupo compacto de las 25 mejores naciones con índices de confianza en cuanto a inversión extranjera se refiere.

Este listado de países está integrado en este orden: Estados Unidos, Canadá (nuestros socios comerciales), Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Australia, China, Italia, Suiza, España, Singapur, Nueva Zelanda, Holanda, Suecia, Bélgica, Corea del Sur, Irlanda, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Portugaln Brasil, Finlandia, Noruega, Taiwan. En los diez primeros se incorporó Suiza desplazando a Singapur al doceavo lugar y México quedando fuera de esos 25 países más propicios para la inversión extranjera, de esa manera, nuestro país está dejando de ser atractivo a la contrario a su vocación natural y perdiendo competitividad a nivel mundial.

Debe advertirse que, en este último análisis, ha surgido la figura del Covid-19 como factor central de las condiciones presentadas para cada región del mundo. México se encuentra en la posición 53, colocado justo en la medianía del listado y se deja constancia que el decrecimiento en las posiciones de nuestra nación radica en los valores de pérdida de confianza por parte de inversionistas extranjeros y a que estos capitales trasnacionales han virado sus proyecciones de inversión a otros mercados con mayor estabilidad macroeconómica e invariablemente mayor estabilidad política y estrategias de política económica.

Tan simple como que los grandes capitales de la industria y del comercio, la inversión directa, no la especulativa, tendrá que pensarlo dos veces antes de sembrar capital en territorio azteca.

En el estudio del que damos cuenta , se analizó el caso en particular de la coyuntura derivada por el Covid-19 para México y sus fronteras, tanto la sur, pero fundamentalmente la frontera norte y su conectividad natural con el mercado más grande del mundo, ubicado en los Estados Unidos de Norteamérica. Aquí, me resulto bastante relevante las consideraciones en torno a que desde principios de este 2020, existió una importante fuga de capitales privados, afectando directamente a las entidades federativas norteñas y que, hasta este mes de junio, se mantiene una tendencia que proyecta una no disminución de la referida condición en el corto plazo.

Es importante puntualizar que no sólo la región norte de México se encuentra sometida a estas crisis financieras y de negocios. Zonas como el bajío – occidente con Guanajuato, Querétaro y Jalisco como insignias, la región centro con el Estado de México, Puebla e Hidalgo y el sur con polos industriales sobre todo en la península de Yucatán, tienen frente a sí, retos de gran envergadura en cuanto a certidumbre de la inversión productiva se refiere.

Las y los mexicanos requerimos de certeza institucional en nuestras esferas de gobierno y las valorizaciones en materia de competitividad empresarial no pueden quedar ajenas a las grandes decisiones y estas deben impulsar la inversión y la competitividad para la prosperidad. Una cosa es cierta: Con prosperidad habrá bienestar.

Pedro Luis Noble Monterrubio


Según la Foreign Direct Investment (FDI) Confidence Index A.T. Kearney, con representación también en nuestro país, publico al inicio de la presente semana, un estudio analítico que expone la salida de México de un grupo compacto de las 25 mejores naciones con índices de confianza en cuanto a inversión extranjera se refiere.

Este listado de países está integrado en este orden: Estados Unidos, Canadá (nuestros socios comerciales), Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Australia, China, Italia, Suiza, España, Singapur, Nueva Zelanda, Holanda, Suecia, Bélgica, Corea del Sur, Irlanda, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Portugaln Brasil, Finlandia, Noruega, Taiwan. En los diez primeros se incorporó Suiza desplazando a Singapur al doceavo lugar y México quedando fuera de esos 25 países más propicios para la inversión extranjera, de esa manera, nuestro país está dejando de ser atractivo a la contrario a su vocación natural y perdiendo competitividad a nivel mundial.

Debe advertirse que, en este último análisis, ha surgido la figura del Covid-19 como factor central de las condiciones presentadas para cada región del mundo. México se encuentra en la posición 53, colocado justo en la medianía del listado y se deja constancia que el decrecimiento en las posiciones de nuestra nación radica en los valores de pérdida de confianza por parte de inversionistas extranjeros y a que estos capitales trasnacionales han virado sus proyecciones de inversión a otros mercados con mayor estabilidad macroeconómica e invariablemente mayor estabilidad política y estrategias de política económica.

Tan simple como que los grandes capitales de la industria y del comercio, la inversión directa, no la especulativa, tendrá que pensarlo dos veces antes de sembrar capital en territorio azteca.

En el estudio del que damos cuenta , se analizó el caso en particular de la coyuntura derivada por el Covid-19 para México y sus fronteras, tanto la sur, pero fundamentalmente la frontera norte y su conectividad natural con el mercado más grande del mundo, ubicado en los Estados Unidos de Norteamérica. Aquí, me resulto bastante relevante las consideraciones en torno a que desde principios de este 2020, existió una importante fuga de capitales privados, afectando directamente a las entidades federativas norteñas y que, hasta este mes de junio, se mantiene una tendencia que proyecta una no disminución de la referida condición en el corto plazo.

Es importante puntualizar que no sólo la región norte de México se encuentra sometida a estas crisis financieras y de negocios. Zonas como el bajío – occidente con Guanajuato, Querétaro y Jalisco como insignias, la región centro con el Estado de México, Puebla e Hidalgo y el sur con polos industriales sobre todo en la península de Yucatán, tienen frente a sí, retos de gran envergadura en cuanto a certidumbre de la inversión productiva se refiere.

Las y los mexicanos requerimos de certeza institucional en nuestras esferas de gobierno y las valorizaciones en materia de competitividad empresarial no pueden quedar ajenas a las grandes decisiones y estas deben impulsar la inversión y la competitividad para la prosperidad. Una cosa es cierta: Con prosperidad habrá bienestar.

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