/ lunes 2 de diciembre de 2019

Cinco mitos acerca de la Participación Ciudadana (parte 1)

DEMOCRACIA EN RUMBO


La participación ciudadana es valorada como positiva. La invocamos como el ingrediente que nos falta para lograr una democracia más plural.

Sin embargo, con frecuencia, el término es poco entendido o malinterpretado. ¿Conocemos en realidad qué significa la ‘participación ciudadana’?

Mauricio Merino explica que la participación “es siempre un acto social [ya que] nadie puede participar de manera exclusiva, privada, para sí mismo”. Son necesa rias tanto “la influencia de la sociedad en el individuo” como “la voluntad personal de influir en la sociedad”.

Refutemos ahora algunas creencias acerca del tema.

Mito 1: La participación ciudadana se limita a votar

El voto es la modalidad más conocida de participación ciudadana, pero hay más formas de involucrarnos en los asuntos públicos.

La participación electoral abarca desempeñarse como funcionarios(as) de mesa directiva de casilla, capacitadores(as) asistentes electorales, observadores(as) electorales y candidatos(as).

Ejemplos de participación no electoral son las firmas de peticiones políticas, pertenecer a asociaciones que protegen nuestros intereses y ser voluntarios(as) en causas sociales.

También podemos asistir a sesiones públicas del Ayuntamiento; ser parte del Consejo de Colaboración Municipal; y proponer a las autoridades municipales proyectos o acciones que consideremos de utilidad pública. La Ley Orgánica Municipal local ofrece más detalles al respecto.

Mito 2: Participar no da resultados

La participación ciudadana no está libre de retos y desencantos, pero no se debe minimizar su potencial de generar cambios de menor a mayor impacto.

Un ejemplo es el referéndum que en el 2016 se realizó en Gran Bretaña para determinar si el país debía permanecer o retirarse de la Unión Europea. 51.9% de los británicos(as) se manifestó a favor de salir.

Actualmente las opiniones acerca del Brexit continúan divididas. Los términos de la separación aún se negocian y el plazo de salida ha sido prorrogado en varias ocasiones.

Este caso ilustra el impacto que la opinión y participación de los ciudadanos(as) puede tener sobre el destino de una nación.

Mito 3: No existen canales para participar

Hay varios ‘mecanismos de participación ciudadana’: referéndum, plebiscito, derecho de petición, cabildos abiertos y presupuestos participativos, entre otros. Éstos varían entre países y estados.

En Hidalgo tenemos las figuras de iniciativa ciudadana, consulta popular y audiencia pública establecidas en la Ley de Participación Ciudadana y el Código Electoral locales. En la práctica, aún no se cuenta con experiencias de las dos primeras. Las audiencias públicas suelen ser ofrecidas por el Gobierno como parte de su política pública.

La siguiente semana comentaré más mitos. Mientras tanto, ¿qué otros conoces?

DEMOCRACIA EN RUMBO


La participación ciudadana es valorada como positiva. La invocamos como el ingrediente que nos falta para lograr una democracia más plural.

Sin embargo, con frecuencia, el término es poco entendido o malinterpretado. ¿Conocemos en realidad qué significa la ‘participación ciudadana’?

Mauricio Merino explica que la participación “es siempre un acto social [ya que] nadie puede participar de manera exclusiva, privada, para sí mismo”. Son necesa rias tanto “la influencia de la sociedad en el individuo” como “la voluntad personal de influir en la sociedad”.

Refutemos ahora algunas creencias acerca del tema.

Mito 1: La participación ciudadana se limita a votar

El voto es la modalidad más conocida de participación ciudadana, pero hay más formas de involucrarnos en los asuntos públicos.

La participación electoral abarca desempeñarse como funcionarios(as) de mesa directiva de casilla, capacitadores(as) asistentes electorales, observadores(as) electorales y candidatos(as).

Ejemplos de participación no electoral son las firmas de peticiones políticas, pertenecer a asociaciones que protegen nuestros intereses y ser voluntarios(as) en causas sociales.

También podemos asistir a sesiones públicas del Ayuntamiento; ser parte del Consejo de Colaboración Municipal; y proponer a las autoridades municipales proyectos o acciones que consideremos de utilidad pública. La Ley Orgánica Municipal local ofrece más detalles al respecto.

Mito 2: Participar no da resultados

La participación ciudadana no está libre de retos y desencantos, pero no se debe minimizar su potencial de generar cambios de menor a mayor impacto.

Un ejemplo es el referéndum que en el 2016 se realizó en Gran Bretaña para determinar si el país debía permanecer o retirarse de la Unión Europea. 51.9% de los británicos(as) se manifestó a favor de salir.

Actualmente las opiniones acerca del Brexit continúan divididas. Los términos de la separación aún se negocian y el plazo de salida ha sido prorrogado en varias ocasiones.

Este caso ilustra el impacto que la opinión y participación de los ciudadanos(as) puede tener sobre el destino de una nación.

Mito 3: No existen canales para participar

Hay varios ‘mecanismos de participación ciudadana’: referéndum, plebiscito, derecho de petición, cabildos abiertos y presupuestos participativos, entre otros. Éstos varían entre países y estados.

En Hidalgo tenemos las figuras de iniciativa ciudadana, consulta popular y audiencia pública establecidas en la Ley de Participación Ciudadana y el Código Electoral locales. En la práctica, aún no se cuenta con experiencias de las dos primeras. Las audiencias públicas suelen ser ofrecidas por el Gobierno como parte de su política pública.

La siguiente semana comentaré más mitos. Mientras tanto, ¿qué otros conoces?