/ miércoles 2 de junio de 2021

Análisis profundo

Nada se compara a ser representante popular. Ocupar un cargo de elección es un privilegio que debe ser devuelto con resultados y compromiso a esa confianza refrendada en las urnas; por ello es importante que un ejercicio de tal magnitud sea protegido y revitalizado cada que sea posible y respetado por cada una de las autoridades que tenemos que intervenir.

El próximo 6 de junio tenemos de frente uno de los retos ciudadanos más grandes en la historia reciente de nuestro amado país. Se trata de un análisis profundo no sólo de las propuestas, o falta de ellas, sino del entorno, ya que sólo a través de detenernos en nuestra realidad confrontada con el ofrecimiento de las elecciones anteriores y con toda la frialdad determinar lo que se ha cumplido y lo que no, el avance o el retroceso general en muchos ámbitos de la vida.

Las campañas no sólo han servido de poco a la ciudadanía, sino que han llegado al punto de la banalización que desdeña completamente al ciudadano y rehúye a las propuestas y al debate, tan es así que muchas y muchos de los candidatos han faltado a esos encuentros entre candidatos donde el más beneficiado es quien va a votar. Las ideas encontradas, las posturas distintas y la oportunidad de decantarse por una u otra opción es lo valioso de unas campañas que fluyeron en lo intrascendente.

Aún así, es fundamental reconocer que hay candidatas y candidatos de valor, que han hecho un análisis de la situación del país y han confeccionado propuestas diferentes, sin necesidad de confrontarse pero con el compromiso de cambiar lo mal hecho por quienes hoy administran su municipio, su estado o su país.

A esas personas comprometidas es a quienes se tiene que voltear a ver y darles la oportunidad y la confianza, peor más allá de eso, el 6 de junio será un acto de autoridad por parte del pueblo de México. Salir a las urnas y tener una jornada ejemplar, será la forma de rebatir los ataques sistemáticos a la democracia que nos ha costado décadas construir y que hoy se encuentra pendiendo de un hilo junto con muchas instituciones que le han dado solvencia a todo un país.

El abstencionismo regularmente tiene que ver con un grupo de indecisos y es a ellos a quien hay que sacar a las calles a ejercer su derecho. Sin importar la preferencia o el partido por el que voten, el ejercer el sufragio es una necesidad que hará que los representantes populares midan la importancia de su encargo y lleven a buen puerto las propuestas de sus representados.

Defender nuestro voto es proteger la democracia de aquellos que se inventan atentados, que eligen pantallas como candidatos y que pesan sobre ellos cientos de acusaciones por su ineficiencia probada. Hoy más que nunca gracias a la reelección legislativa debemos demostrarles a quien nos pidió su voto hace 3 años que tan conformes o no estamos con su trabajo y premiarlos con nuestra confianza o castigarlos buscando una opción más real. Porque en nuestras manos está en triunfar por México.

Nada se compara a ser representante popular. Ocupar un cargo de elección es un privilegio que debe ser devuelto con resultados y compromiso a esa confianza refrendada en las urnas; por ello es importante que un ejercicio de tal magnitud sea protegido y revitalizado cada que sea posible y respetado por cada una de las autoridades que tenemos que intervenir.

El próximo 6 de junio tenemos de frente uno de los retos ciudadanos más grandes en la historia reciente de nuestro amado país. Se trata de un análisis profundo no sólo de las propuestas, o falta de ellas, sino del entorno, ya que sólo a través de detenernos en nuestra realidad confrontada con el ofrecimiento de las elecciones anteriores y con toda la frialdad determinar lo que se ha cumplido y lo que no, el avance o el retroceso general en muchos ámbitos de la vida.

Las campañas no sólo han servido de poco a la ciudadanía, sino que han llegado al punto de la banalización que desdeña completamente al ciudadano y rehúye a las propuestas y al debate, tan es así que muchas y muchos de los candidatos han faltado a esos encuentros entre candidatos donde el más beneficiado es quien va a votar. Las ideas encontradas, las posturas distintas y la oportunidad de decantarse por una u otra opción es lo valioso de unas campañas que fluyeron en lo intrascendente.

Aún así, es fundamental reconocer que hay candidatas y candidatos de valor, que han hecho un análisis de la situación del país y han confeccionado propuestas diferentes, sin necesidad de confrontarse pero con el compromiso de cambiar lo mal hecho por quienes hoy administran su municipio, su estado o su país.

A esas personas comprometidas es a quienes se tiene que voltear a ver y darles la oportunidad y la confianza, peor más allá de eso, el 6 de junio será un acto de autoridad por parte del pueblo de México. Salir a las urnas y tener una jornada ejemplar, será la forma de rebatir los ataques sistemáticos a la democracia que nos ha costado décadas construir y que hoy se encuentra pendiendo de un hilo junto con muchas instituciones que le han dado solvencia a todo un país.

El abstencionismo regularmente tiene que ver con un grupo de indecisos y es a ellos a quien hay que sacar a las calles a ejercer su derecho. Sin importar la preferencia o el partido por el que voten, el ejercer el sufragio es una necesidad que hará que los representantes populares midan la importancia de su encargo y lleven a buen puerto las propuestas de sus representados.

Defender nuestro voto es proteger la democracia de aquellos que se inventan atentados, que eligen pantallas como candidatos y que pesan sobre ellos cientos de acusaciones por su ineficiencia probada. Hoy más que nunca gracias a la reelección legislativa debemos demostrarles a quien nos pidió su voto hace 3 años que tan conformes o no estamos con su trabajo y premiarlos con nuestra confianza o castigarlos buscando una opción más real. Porque en nuestras manos está en triunfar por México.

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